31/8/09

Imagino


Si no siguiera escribiendo sería un fraude y utilizo esta palabra para asustarme. Así que Go! Me imagino entonces corriendo en un bosque frondoso, huyendo del miedo, todos los sitios que me encierran los imagino acogedores, en éste las hojas de las copas imprimen un encaje de sombra en el suelo. Hay cañones de luz natural que caen lejanos en el horizonte y cualquiera de esos espacios claros en la frondosidad puede ser un alivio. Alguien me grita Go, Go, Go! (¡Huye!), como en las películas de terror cuando alguien se sacrifica para que tú escapes y te salves. Oh, la salvación puede estar bajo alguna de esas grandes columnas de luz, y corres desesperadamente para salvarte porque escuchas una fuerte respiración que te alcanza por detrás, unas crueles pisadas que tronchan lo que sea a su paso por llegar a ti, con lo que sonidos amenazadores te van alcanzando, a cada paso llegan antes. El sendero es tortuoso, serpenteoso, da vueltas sobre sí mismo para ponerte difícil la escapada. La voz grita Go, Go, Go! pero se apaga tras un desgarrador chillido. Ya nada les separa de ti. De pronto el suelo desaparece bajo tus pies, como si te hubieras tragado la tierra te deslizas pendiente abajo. Una ola de luz lo invade todo y entre punzadas de dolor puedes ver que estás cayendo en una inmensa playa. La paz te rodea, la brisa te reanima, comienzan el sonido de las olas del mar a serenarte. Cuando por fin te has relajado no puedes creer lo que ven tus ojos, allí, al final del acantilado, no puedes creerlo…

25/8/09

Amar dormido


Cuando vuelvo a estar enamorado me duermo, prefiero dormir. Porque tengo asegurada la respuesta de tu respiración acompasada puedo caer profundamente anestesiado y llevarte de viaje a mis privadísimos sueños. A lo mejor sería un abuso quererte en todo. Paciencia, es un beneficio. Te estoy diciendo que mi cuerpo es tuyo, mi voluntad, mi presente y que quiero hasta abrirte las puertas de mi subconsciente. Aciertan quienes piensan que amar dormido es evadirse, mierda… no se, cuesta ponerlo en limpio, quiero ser claro… puedes pasearte por donde quieras en mi territorio y hay cosas que intentaré ocultar porque no las conozco pero, bueno, allí las tendrás para que le eches un vistazo. Como ese piso extraño que no sé donde está y que visito en múltiples sueños, te presentaré allí a una persona que siempre quiere lamerme para que la espantes. Los sueños reiterativos eran obsesiones mías hasta que decidimos dormir juntos, desnudos, piel con piel, profesándonos caricias furtivas al movernos inconscientemente en la noche. Lo mismo invado los tuyos, lo siento, pero lo bueno es que seré el tronco para que te agarres en esa tormenta gris oscura que te atrapa en pesadillas de alta mar; la red que frenará tu caída al vacío desde la punta del Big Ben; seré quien te proteja cuando corras en cueros por la ciudad. Ah, pero si tus placeres no se bastan con mi presencia seré testigo cómplice de tus caprichos, sin molestar porque no quiero controlarlo todo, te quiero libre, cuando te canses te estoy dando la mano y al instante estás aquí, despertando conmigo, haciendo tatuajes húmedos con los caracoles de tu pelo en mi brazo. Es lo primero que veo al despertar, quiero decir, al abrir los ojos, cuando respiro ese vicioso aire caliente que cubro con mi cuerpo para que no se escape. Se que luego abres los ojos y te alegras de verme, que como ya hemos estado juntos en mis sueños acariciándonos es fácil que demoremos separanos uniéndonos totalmente. Por eso te busco cada vez que caigo inconsciente...

17/8/09

Viaje al barrio perdido


Estoy de vuelta, viajando hacia atrás, da miedo pero es viajar
Barrios enteros van alejándose, dorando la lejanía me veo escapar
Regresando hago mi barrio, la sombra no me inquieta,
El recuerdo del camino siempre llevaré cuando pueda descansar


Me asusta intentar hacer poesía y emocionarme creyéndome poeta y que todos los demás lo vean ridículo. Qué libre es la opinión y cuánto daño hace cuando todos los manuales de autoayuda indican que mejor es que te la sude. Me está sudando todo pero porque estoy sentado en la acera de una calle de nombre desconocido de un polígono de Sevilla y es agosto. Cuando el paisaje parece más marciano que terrestre. Recuerdo que Jack Kerouac escribía así, en cualquier sitio, pues llevaba siempre una libretita de mano. Jack era un genio, chicos, se le ocurría cada cosa y como lo que ‘veía’ era como una melodía se tenía que parar en cualquier sitio para atraparlo. Bueno, me paré porque se me ocurrió que podía hacer poesía sin saber nada de métrica. Nada, lo rimas un poquito por allá y lo escribes sin pobrar al menos como suena ¡Pero esto que me ha salido tampoco está tan mal! Protesté, dándome cuenta que estaba solo, como siempre. “Y no te protestes que ya te has corregido tanto, blablaba…” En fin, la poesía… le doy vueltas en el papelillo, la miro de lejos, brilla pero porque es un papel blando y el sol es tan radiante que pica. Mmm… por lo menos expresa algo, quizá por hacer cuatro versos me haya dado cuenta de que sigo viajando aunque no me pueda mover de este barrio. Una vez que le coges cariño, aunque las circunstancias reduzcan tu universo a sus límites, te haces hermano de su destino y es cuando empieza el verdadero viaje, pues todo sigue cambiando dentro de ti aunque el barrio te atrape. Cuando estoy relajado, satisfecho de este mundillo que me rodea, viajo al pasado y veo la cara morena ojos verde oliva de Mérida. La misma persona que me hace emocionarme al recordar hoy podría ser distinta siendo la misma, el mismo envoltorio, la misma personalidad brillante, algo menos de ilusiones porque eso le pasa a todo el mundo ¿La misma química entre los dos? Sí, es una de esas personas que me hacen viajar continuamente al pasado porque no la amé como debí hacerlo. Y el recuerdo viene acompañado la mayoría de las veces por el deseo de ir a buscarla, de reencontrarnos, pero cuando me doy cuenta que hemos sido como dos ríos divergentes siempre decido dejarlo todo como está, así tiene brillo, se produce la experiencia masoca de disfrutar individualmente en la lejanía de una adoración que te ahorraste ¡Tacaño!

11/8/09

El olor y el sonido del mar


Estimado Argax, en el diván del poeta loco encontré una nota por la que podemos intuir cuál fue su visión. Espero que con esta tenue pista pueda encontrarlo, espero que sí, porque el genio maldito debe volver para seguir escribiendo...

'Se que puedo escribir sin irme por las ramas pero prefiero improvisar, aunque no salga bien construidas las frases, soltar todo el cargamento de palabras que pueda conectar para encontrar eso tan valioso que dicen que anda por el subconsciente, eso que llevo meses intentando descifrar entre la pesadilla cotidiana. Quién sabe si nos iría mejor sin engaños o errores solo sé que si pudiera leer o sentir lo que sucede realmente en mi cabeza tendría menos tropezones. Pero hace tres semanas que intentaba escibir una poesía sobre el mar. Sobre qué escribiría si estuviera sentado en una terraza frente al magnífico crepúsculo, con mi libretita vergonzosamente infantil que guardo como amuleto para esos menesteres. Veo que la pluma no pasaría de pintar un punto y una raya. Qué inquietud tendría a flor de piel cuando puede uno distraerse viendo a las gaviotas picotear una estela plateada, supongo que será una corriente repleta de sabrosos peces que peina el espejo morado del mar. La acción más básica de alimentarse antes de que caiga la noche es un mensaje de que la naturaleza es más poderosa que todo eso de la expresión del amor que me lleva al paroxismo. Se me olvidó como huele y suena el mar. Y cuando esto que acabo de describir pueda expresarlo como un brochazo de óleo lo habré conseguido, tal maravilloso espectáculo lo tengo en la memoria y vale tanto ese recuerdo que tendré que coger un tren para salir de mi aislamiento y vivirlo con brisa en la piel, con los ojos humedecidos. Se que así puedo avivar los colores y perfilar los detalles que se han ido perdiendo de tan tremenda estampa. A la vuelta seguiremos investigando el misterio de la vida…'

5/8/09

El diván del poeta


El azar es inteligente, estaba escribiendo una cosa que me gustaba y, al rascarme un picor agudo en la coronilla mi mano tamborileó en el teclado, las palabras desaparecieron. Es una putada pero lo acepto pues de qué sirve cabrearse. Son palabras que han pasado al olvido en unos segundos, no tendrían importancia en realidad. Aunque me desconcierta que no recuerde de qué hablaba ya recuerdo sobre quién. Escribir sobre el amor, sacar palabras de dentro, vivir en alma entregado a la memoria pues ya lo que queda del amor no tiene nada que ver con mi presente;, aunque para qué engañarse, yo soy la búsqueda del amor en sí mismo, esa inquietud existirá mientras que exista este envoltorio de carne y huesos. Estas frases las he recuperado de la memoria, que parece que me flaquea. En ese tono iba pero me cuesta concentrarme… ah sí, estaba escribiendo cuando tuve la visión de un individuo tumbado en un diván dentro el ambiente dorado de una lamparita. Lo vi temblar pero no supe si estaba llorando o hablando con el aire viciado porque la escasa luminosidad era humosa. Viejos bigotes albinos ascendían suavemente rodeando su figura cansada creando una atmósfera de nubes tóxicas pero con agradable olor a sándalo. La fuente es la pipa de agua que consume su corazón nervioso. Cabalga el caballero herido sobre un diván de terciopelo rojo y, aunque parece tranquilo, la intensidad de sus pensamientos produce que el sudor le brote perlado. Busca revivir sus pasiones para que no mueran y ésa es una gran hazaña. Sobre esto me devanaba los sesos, entre calada y calada, con una claridad mental que era divina porque parecía como si estuviera sintiendo de nuevo la intensidad del amor en su corazón, cuando de pronto un dedo tonto mío pulsó la tecla de la destrucción. ¡Horror, cómo dejarlo así! Tuve que esforzarme en reconstruir la ciudad victoriana que había ‘visitado’ en la anterior expedición y encontrar en la oscuridad de la noche un tugurio escondido en el último rincón entre cientos de callejones parecidos. Ah si, ahí está. La cueva donde se ha exiliado es un sótano mal iluminado donde se refugian los poetas malditos. Tras bajar unas viejas escaleras crujientes se llega a un guardarropa que esconde un bar ilegal con toda clase de licores para nublar la poca razón que queda cuando se llega allí. Y después está la sala de los poetas moribundos. Cada diván está separado por unos tenues velos. Las sombras chinescas que se traslucen en el tejido parecen levitar. Manos que se contorsionan, figuras que dejan de parecer humanas, sombras de líquido oscuro que se evaporan, que se deslizan en un naufragio de mar dorado, de donde emergen formas extrañas que se diría que parecen diabólicas sino fuera por los cantos alternos de risas, suspiros y toses. Se supone que se debaten en un éxtasis creativo pues han decidido exiliarse en un reino onírico, del que ahora son adictos, para producir sueños y cantos de alabanza al amor. Podrían sentirse plácidamente felices en su retiro mas no hay que mirar al detalle para apreciar que tal abandono en los brazos de un paraíso imaginario, de gran poder hipnótico, esconde humanos marginados por el delirio de su intelecto, genios abandonados de ojeras y rostros livianos que no podrían ya vivir en sociedad. Siguen los genios escribiendo, escondiendo su soledad, consumiéndose en placeres programados en secreto. Pero el diván del poeta loco está vacío…