28/1/16

TÚ, SÍ TÚ, QUÉ QUIERES.

Sé que hay un camino que estábamos marcando desde que nos cogimos de la mano en un acto reflejo. Cortado miré al suelo y me concentré en el roce de tu mano, y eso que tengo la lección bien aprendida de que hay que mirar a los ojos para ganar confianza. Nuestros dedos no acertaron a entrelazarse a la primera y tocamos notas de intensa vibración interior rozando nuestras yemas, hasta que la energía de la atracción colocó las líneas de mi mano sobre las tuyas con una leve presión. Línea del corazón sobre línea de corazón cruzando la línea de la vida; tu monte de Venus orbitando mi monte de Saturno. Dos mundos unidos por la influencia gravitatoria de tu belleza que me llevó a invadir tu espacio vital, qué osadía. Pero no nos miramos firmemente, nos acercamos simultáneamente atrapados por la inercia y nuestras miradas querían coincidir pero era juguetona la vergüenza y emocionante el desafío. Los ojos hablan y dicen ‘tú, sí tú, qué quieres’ pero ‘nos rendimos’. Veo que brilla la luna en el agua de tus pupilas y no lo puedo resistir. No sé que ves tú pero me arrastras y nos damos un abrazo con unas alas imaginarias que se cierran uniéndonos, aislándonos del grupo. Nos abrazamos sin manos, rozándonos el cuello y aspirando la mezcla de nuestros olores. Y un loco deseo de fusión que nuestros pensamientos no pueden controlar pega nuestros cuerpos para respirarnos agitadamente y acelerar nuestros latidos. Una ola de calor nos recorrió la piel ascendiendo y filtrándose entre suspiros y tímidas sonrisas. Alcé mi mano agarrada a tu mano y la pasé alrededor de mis espalda y entonces nos miramos intensamente por primera vez. Todo lo que estaba alrededor dejó de existir,  nuestra electricidad se fundió en una chispa que hizo rozarnos los labios. Y nuestros labios decían ‘tú, sí tú, qué quieres’. Nos retamos pero los besos que formaron nuestras lenguas jugando en una deliciosa humedad tibia ganaron, besos que despertaron un perfecto baile de sensaciones y vimos formarse colores dentro de nuestros ojos cerrados. Las manos ya libres para conocernos con caricias, caricias emocionadas sin límites, caricias en la cara, en las espaldas, dibujando guitarras con cinturas y nalgas. Las manos atrayéndonos en una leve presión sin retorno. Profundamente concentrados en la maravilla de lío que estábamos formando nos pegamos a una columna, despeinándonos, compartiendo sabores, mordiéndonos los labios, devorando dudas y disolviendo pensamientos. Lo mismo los dos estábamos formando un espectáculo público pero la pasión era tan deliciosa como emocionante la desvergüenza de amarnos sin más.


18/1/16

INFINITA CURIOSIDAD

A veces me gustaría escribir un cuento que alivie de peso a quien lo lea. Somos humanos que estamos cansados de pelearnos por un sistema que nos etiqueta, cuando sabemos que hay una corriente de armonía colectiva, que es ancestral, que nos conduce a amar sin prejuicios. Lo mismo que la disputa nos ha acompañado desde que formamos tribus siempre se ha hecho la paz con el poder de la imaginación y la ilusión. Se necesitan más cuentos porque nos alimentan con información para atemorizarnos por el rumbo que nos lleva a lo desconocido, pero se olvidan que a lo largo de nuestra historia hemos formado alianzas en busca del amor con la pasión de la fantasía, con la fuerza de la esperanza. Siempre hemos buscado renovar energías ilusionándonos con las personas que nos tienden una mano. Y siempre hemos querido imaginar romances para superar la pequeña pero gran distancia que hay de la mano al abrazo y del abrazo al sentimiento. Bueno, abrazar simplemente para sentir respirar y suspirar a otra persona, para sentir otros latidos. La mayoría de las veces hemos dejado escapar la oportunidad de fluir, de celebrar el placer de estar vivos y nos hemos conformado con el licor de olvidarnos por un momento de tantas estrategias y presiones.
Así que, en fin, érase un hombre estresado que cuando se dio cuenta de que le cambiaban piel y músculos por acero y circuitos huyó antes de que le convirtieran en un autómata. Quisieron reprogramarle el cerebro pero se olvidaron de la infinita curiosidad existencial de los humanos. Y cuando huyó empezó a cuestionarse porqué le dolía ahora todo el cuerpo, porqué no le habían dado tiempo para sentir. Pensó: ¿Quién nos enseñó que no podíamos aspirar más que a breves ratos de felicidad entre tantos sudores? ¿Quién nos puso límites a nuestro poder de procurarnos la satisfacción hoy y no mañana? Y en ese momento una densa niebla morada rodeó al muchacho y de la nada apareció un hombre tocando un solo de guitarra que le atravesó el cuerpo con vibraciones agudas de emoción. Cantaba algo así como ‘Baby, cruza tu infierno que te traigo cielo’, y encadenando arpegios con arpegios le liberó el alma de su trascendencia. Y el muchacho comenzó a saltar disfrutando del ritmo que invadió su cuerpo. Luego, como guitarras acopladas, rasgaron todo los controles y recuperaron el tiempo para soñar y saltar como cohetes impulsados por la locura. Y el hombre le dijo: ‘Baby, se olvidaron de nuestra infinita vibración, se olvidaron de que sabemos que nos conviene bailar al ritmo de nuestro corazón’.






4/1/16

¿DÓNDE?

Dónde está la medida, dónde la salida, cuando quieres conocer gente pero en el fondo quieres conocer a alguien especial, dónde la mesura. Si se haya nuevos caminos cómo no desorientarse y buscar tanto que no encuentres nada. Quizás ande por un camino paralelo al que escogió esa persona especial que me busca, quizás estemos dando vueltas en un laberinto irresoluble. Como una incógnita dando vueltas y cruzando caminos que ambos hemos pisado sin coincidir. Esa ilusión de encontrarnos puede ser también la sensación de sentirse incompleto. Nos separaron los dioses en otra vida y por eso andamos vagabundeando, yo con tu parte y tu con la mía que siento que me falta ¿De ahí viene el mito de Adán y Eva o el de los adanes gemelos? ¿Cuándo la tranquilidad de la satisfacción de la plenitud? ¿Cuándo un ratito largo como para crecer y evolucionar modificado por la compañía deseada? Compañía con todo lo que venga. Nadie quiere momentos difíciles sólo los divertidos pero de todo está hecho el crecimiento, todo es conocimiento, lo acepto ¿Quién no lo acepta? A todo se arriesga uno por coincidir con quien busco y me busca. Alguien que me haga sentir también maravillas y que me reviva cuando me canse, como yo lo haría, con apoyo sentimental, escuchando, con una caricia. Si me andas buscando ¿Dónde andas?
Y estoy pensando demasiado, ése es el problema, cuando busco la píldora de la ensoñación para qué tanta realidad, cuando busco perderme en los brazos y el corazón de una persona desconocida pero tan fundamental. Esta búsqueda loca, esta aceleración, es por el balance del tiempo. Cuando cambiamos de año ocurre, que ejercicio mental tan inútil cuando todo son convenciones y el tiempo verdadero transcurre de otra forma desconocida pero muy íntima. Nada cambia a las doce como no cambia las ganas de encuentro, de coincidencia, las ansias de que todo sea más brillante y más solidario. Por fortuna con el paso de los años se van identificando errores pero necesitar a alguien es un error y ese error no encuentro la manera de enmendarlo. ¿Serían más sosegados mis pensamientos con la rectificación de la compañía, con la distracción de alguien? Imaginándola me siento más intenso, más vital. Y si es así y si a solas puedo sentirme porqué no me doy cuenta de que la esencia de lo que creo que me falta la llevo dentro. Quizás las ganas de compartir sean más poderosas, unas ganas locas de cruzarnos donde sea.