8/6/18

HÉROE DE LEYENDA


‘El héroe de leyenda también es el sueño de un destino’. Nada más empecé a releer mis escritos que habían sobrevivido a la huida empecé a entenderlo. En mi aislamiento había estado escribiendo como un loco sin saber que me estaba desahogando, y me quedé con la boca abierta al comprobar que casi todo versaba sobre la falta de amor o sobre el lamento de sentirme solo. ‘Aceptarme y quererme es lo primero, si no lo hago ¿cómo puedo pretender que me quiera de verdad alguien…?’, había escrito a mano con una letra firme en uno de los papeles que llevaba en la carpeta. Suspiré al comprobar que, como todos, tuve algún momento de lucidez en los que entendí que me había querido poco. Y en mi sueño escribí: ‘Si llego a quererme como me merezco no habrá más noches solitarias y dormiré sin miedo’.





16/3/18

AMOR DE COLCHÓN


¡Ay va… el mundo se construye, dice! —Tendrás un mundo sin límites si lo ves así. — Lo veré con mis ojitos, mejor dicho veré lo que pueda ver, en la luz del día, en los rayos de sol, en las recetas de la abuela y en las propias ‘para sobrevivir y adaptarme…– Pero recuerda… el amor…—recordó mi conciencia. ¿El amor, qué amor? Cuando lo buscaba desesperadamente… ¿lo estaba buscando dentro de todo, dentro de mí? Un poco si pero fundamentalmente no. La esperanza del amor romántico era mi pilar o, más bien, mi pila. Un amor que tendría que llegar del exterior. El deseo de amor se me despertaba en todo: en los pensamientos descafeinados del desayuno, en la relajación del agua tibia de la ducha, en el lío de preocupaciones y sábanas a la hora de hacer una cama individual cada día. ‘Todos los entrenadores aconsejan llenar la vida de amor’ —pienso mientras se me cuela por los ojos que no duermo en una cama reina—. ‘Aquí no duerme nadie conmigo desde hace tiempo. ¿Y si empiezo la casa por la ventana comprando más espacio, más colchón, llenaré de besos y caricias mis despertares?’ —concluí tapando la almohada con la colcha.
– ¡No compres nada, regala amor y ya verás que habrá sitio para mucho! —respondió el colchón.

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23/12/17

ROMANCE DEL ABRIGO DE TU PIEL

Quería ser libre sin dolor y conocer todos los caminos de la conexión mágica transversal entre todos los individuos. Sin embargo el refugio de tu compañía estaba inclinando la balanza como un foco de atracción más potente que un agujero negro. Me agradaba rendirme por los ojos porque andaba nutriéndome de tus desnudos, de tus gestos, del chispeante erotismo que sentía al verte durmiendo sin nada encima. Se me despejaban las dudas cuando te acurrucabas junto a mí con una expresión en la cara de desconexión gozosa. Te encendías y, rozándome con el muslo, me prendías igualmente. Y eso que con frecuencia te quedabas zombie mirando placenteramente lo que había dentro de tus sesos, pero resucitabas dándote cuenta de que te espiaba y volvías a mí con ternura. -‘¿Y el romance?’ –preguntaba el poeta. -‘¿Qué romance quieres, el éxtasis del presente o una declaración jurada a plazo fijo? –preguntaba la voz de la cordura. Y entonces me abrigabas con tu cuerpo, y las dudas perdían tanto sentido en cada instante de piel, en cada beso de tus labios, que no había posible elección aunque la hubiera. 


21/11/17

ROMANCE DE INVIERNO

Me pasó como a la cigarra, tras meses de sol, de complacida independencia, de paseos solitarios al aire libre, de creerme eternamente joven y con todo el tiempo por delante, el frío me recorrió la nuca por sorpresa, y me di cuenta de que me había olvidado de buscar la protección de unos brazos ardientes en vista de que el invierno llega. Lo confié todo a la suerte del último momento, a la coincidencia mágica y, ahora, reflexionando, extraño la compañía más intima a deshoras, cuando ya no quedará ningún hornito disponible en la ciudad que me estimule. ‘Bueno –pensé- … un invierno más en la caverna’. Eché la culpa del olvido de procurarme víveres para el espíritu (como los besos, la ternura y los abrazos) a que me había relajado por un inesperado sentimiento de independencia y por haberme entregado a los deseos del ‘ahora’. Intenté recordar qué había estado haciendo todo aquel tiempo, a dónde me había llevado mi distracción tantas noches seguidas, desde cuándo había dejado de ser el enamoradizo expectante. Sencillamente había atravesado la inercia del círculo vicioso, resistiendo sotto voce el descrédito del romance, porque me distraje con cosas bellas que parpadeaban brillantes en aquellos mismos instantes. Caminaba a solas por el barrio en aquellas noches de intenso calor reflexionando y poniendo atención sobre las cosas que me decía, que antes pasaban desapercibidas entre el maremágnum de los pensamientos del vivir, y logré encontrarme y retenerme. Llegué a sentir que no necesitaba a nadie, me sentí completo. ¡Me entendí! Y entonces pude oír cristalinamente todo lo que me rodeaba, pude hasta sentir, pues la voz del pensamiento había caído enmudecida. Y así estuve unos cuantos días merodeando ensimismado, hasta que debí despertarme o volverme a dormir pues en un paseo nocturno, mientras planeaba mis primeras cosas como persona autónoma, recuperé el recuerdo de la incómoda dependencia del cariño extraño, pero también recordé las ganas de dar que se pierde a solas y renació un deseo de compartirme. Y sintiendo que me quedaba sin tiempo volví a zambullirme en otro proceloso mar de nuevas ilusiones. 


25/9/17

HEAVEN

¿Y por qué mi huída? Me preguntaste. Me levanté de un brinco y puse en marcha la radio. Sonaba un blues de la vieja escuela, de aquellos que emocionaban en los rincones oscuros de los clubes de jazz. ‘One day we’ll got heaven begin’ comenzaba a cantar una voz deliciosamente negra y familiar. ¡Sí, algún día alcanzaríamos el cielo! Quizá por eso me escapé con alguien que me cayó del cielo cuando estaba a punto de rendirme. La palabra ‘heaven’ seguía resonando en mi mente: ‘Apareciste justo cuando la sensación de que me estaba quedando sin tiempo para encontrar el cielo en la tierra empezaba a asfixiarme. Y de pronto, antes mis ojos, un príncipe montado en una carroza entregándome una oportunidad real de escapar y no una fantasía estúpida de película. No pude ni detenerme a pensar, de hecho me encontraba a un escalón de caer en la desesperación y al ver que pasaba un último tren… no pude ni pensarlo. Además me dejaste embobado con tu sonrisa e involuntariamente mi pie avanzó valeroso hacia la alfombrilla del coche. Y después mi cuerpo entró como un rebaño y la cabeza que me pesaba porque no quería pensar…’ -callé avergonzado porque te partías de la risa de mi confidencia o de mi forma de expresarla quizás, pero me contagiaste la risa y supe reírme de mi mismo, como hacía tiempo que no me reía. 


31/8/17

¿VOLVERÉ?

Aquella noche soñé que viajaba a la luna. Por la escotilla observaba como me dirigía a un manto estrellado que dejaba sin palabras. ¡Oh, qué maravilloso viajar al espacio profundo para olvidar todas las preocupaciones, pero qué pequeña emoción comparada con la del universo en expansión! No había sonido, sólo un profundo silencio y entonces, con una sonrisa, pude apreciar mi voz interior confesándome que Venus era la esencia de mi inspiración serena, la gravedad que me sostenía a dos palmos de la Tierra, la energía que me hacía levitar, la emoción transformada en impulso. De su mano tenía que avanzar para encontrar el camino de la evolución. Me quedé alucinado cuando me di cuenta de que podía brincar sobre las bellas colinas de un desierto blanco infinito. La luna era paz interior y polvo gris pero, a fin de cuentas, sólo brillaba con la aportación de la luz del Sol. Aún así se respiraba una paz proverbial, allí podría encontrar la serena tranquilidad del alma antes de volver a la Tierra. Empecé a saltar para desplazarme más rápido y cuál fue mi sorpresa cuando redoblé mi impulso con un pequeño esfuerzo y pude alcanzar una altura de veinte metros como si pesara menos que un papel de fumar. Y grité: ‘¡Waoooo! Jajjajaja, soy libreeee, yujuuu! Y al llegar a la cima de un enorme cráter apareció nuestro inmenso y bello planeta azulado en el horizonte ¡Ahí va, mira aquello, puedo alcanzar la Tierra a un golpe de tacón, sólo tengo que dejarme caer para despertarme! ¿Volveré?’. 


12/7/17

EL ABRAZO QUE ENCIENDE

Quiero que me abracen. Necesito que alguien me estreche entre sus brazos, que me transmita todo el poder del amor mediante ese simple gesto. Lo veo claro ahora. Quiero un abrazo verdadero, lleno de sentimientos, porque existen los abrazos sin sentido, disfrazados de maravillosos círculos acogedores que pueden estar acariciando el puñal de la traición o el interés puro y duro. El que busco es espontáneo, tierno, dedicado expresamente para mí, que no sea calco o copia de ninguno. El que me puedan dar de buena gana sin tener que pedirlo. Eso es compasión y lo que necesito es cariño. Busco el abrazo que recarga pilas, el abrazo que me despierte al calor del impulso irracional sin miedo: el de alcanzar los labios y retenerlos, el que sirve para estrechar cuerpos y vibraciones, el que todo lo enciende…

Imagen CC @PasenyVean11