24/2/09

El oso dormido empieza a sentir primavera


Hoy me he sentido bien, he estado tranquilo. Sospecho que tenga que ver con esta placentera sensación la llegada del buen tiempo ¿Será que mi ánimo fluctúa fuera de mi control según el parte metereológico? Lo pesado que soy por saber y a lo mejor todo depende de que el sol despierte las endorfinas, se activen fórmulas químicas, la vitamina E y eso. No se me ocurre otra explicación para esta cuesta arriba tan inesperada porque en otra cosa no ha habido cambios fundamentales pero bueno, sería para todos igual y se que hay gente que es estable, llueva o solee. Luego, ocurre que en estado tibio duelen menos las cosas…jeje, las cosas, quiero decir los músculos, las penas, las ausencias, las fobias. ¿A quién no le anima un día soleado? A los seres vampíricos, a los góticos, a las musarañas, a los zombies, a los murciélagos…y caigo en una mera enumeración. ¡Aghhhh, joder! Qué racional estoy, puede que ande ocultando algo, lo noto en lo que escribo. Y lo que quiero es sentir y decir estupideces pero parece que de la relajación no sale nada. No quiero pensar, quiero fluir en palabras. Si pienso la máquina se detiene, la espontaneidad se pierde y todo lo que quiero es dejarme llevar por esta placentera sensación de no necesitar nada, faltándome tanto. Cuando se está así lo mejor es tumbarse sobre césped y saborear esa ausencia de inquietud. Parece todo tan sencillo entonces que no hay nada por lo que protestar, no hay canciones que susurrar para convocar deseos. Estaría así tumbado, respirando lentamente, moviendo el pecho para hincharlo y relajar los músculos del cuello. Esto es una técnica que me ha descubierto mi fisioterapeuta y parece que funciona. Bueno, la fisioterapeuta Plan B, que tiene una técnica más orientalista, una chica muy dulce y bella que me dice que todo consiste en la conciencia corporal. Según su teoría hago los ejercicios con el cuello porque no respiro bien con el pecho y la postura es errónea porque levanto los hombros y todo se agarrota y parece como si quisiera soportar el mundo sobre mi cabeza. La verdad es que no me quita mucho las contracturas pero me deja muy relajado y es embaucadora. La fisioterapeuta Plan A es la de las que hunden sus dedos hasta que te duele como si tuvieras un punzón presionándote la piel. Es la que utilizo cuando estoy muy quemado y necesito que me den una paliza que me deje como nuevo. Ella no es tan bella y dulce como Plan B pero es más científica y utiliza además aparatejos de ultrasonidos y lámparas de rayos ultravioletas o algo así. Plan A quita las contracturas pero no despierta fantasías y me deja baldao por unos días. Sospecho que desde que no salgo de juerga necesito más masajes, porque la tensión se me va acumulando, no hay desahogo. Unas copitas tienen esa cosa de que te hacen salir del papel de coherencia que llevo a cuestas desde que soy un tío sano. Y ahora hay que decir que, niños y niñas, no es bueno beber pero, joder, en la otra acera de la cordura cuando te has desinhibido qué lugares y circunstancias se llegan a frecuentar sin esperarlo, sí, lugares donde surgen esos acercamientos y terminas en casa de no se quién acariciando y te dan masajes y la cordura se va bajándose slips y bragas y…en fin, jum, creo que mañana iré al parque para tumbarme y dejar de pensar y de desear, sólo el sol calentando mi cara puede distraerme ahora que la primavera empieza a despertar al oso dormido.
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