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4/9/09

Hasta que se mueran los príncipes


Ah y es como si un hombre sintiese que está preparado para amar cuando ya ha arrojado la toalla. Cuando le ha atrapado la serenidad de una vida tranquila y cree que lo que le rodea le hace bien. En su jubiloso retiro puede convertirse en una pasa sin darse cuenta porque sigue teniendo la cabeza llena de sueños. Si tuviera cerca una calle llena de bares volvería a ser ese golfo que perseguía breves sonrisas de perdonavidas como recompensas. Sí, podría conformarse con eso, aunque ahora piensa en salir y los riñones le protestan. Cuando era un solitario que buscaba romance era capaz de ducharse y peinarse en silencio y, llegando a aquella orilla, arrojarse a una marea de conversaciones en cadena y a la interpretación de los brillos de los ojos para llegar a buen puerto. Y toda la potencia dependía de la fuerza de los sueños y el éxito dependía de la paciencia, pero a veces se le hacía incómoda la espera porque le parecía que todo el mundo buscaba el preámbulo romántico; nunca era suficiente el momento del ‘éxtasis’ inevitable. Digamos que tenías que pintar un cuadro en el que, de alguna manera, encajases como príncipe. Lo intentó. Después, muchas noches de purísima adoración le pasaron factura. Por eso quienes esperen un príncipe de él que vayan sacando billete, porque sus esperanzas en el amor, aunque no hayan muerto, palidecen con intermitencia. Como no sea en el papel de burlador, de libertino, arrojarse a las sucias calles de las pasiones. No volverá a poner la chaqueta para que pasen un charco ni ofrecerá su pañuelito para que las divinas posaderas no rocen la inmundicia de un banco de parque, donde un ejército de bacterias y una hilera de hormigas transportan materias podridas. No volverá a salir a la calle hasta que le empujen sobre un árbol y le arranquen la camisa con pasión. Hasta que se mueran los príncipes no podrá volver a amar...

25/8/09

Amar dormido


Cuando vuelvo a estar enamorado me duermo, prefiero dormir. Porque tengo asegurada la respuesta de tu respiración acompasada puedo caer profundamente anestesiado y llevarte de viaje a mis privadísimos sueños. A lo mejor sería un abuso quererte en todo. Paciencia, es un beneficio. Te estoy diciendo que mi cuerpo es tuyo, mi voluntad, mi presente y que quiero hasta abrirte las puertas de mi subconsciente. Aciertan quienes piensan que amar dormido es evadirse, mierda… no se, cuesta ponerlo en limpio, quiero ser claro… puedes pasearte por donde quieras en mi territorio y hay cosas que intentaré ocultar porque no las conozco pero, bueno, allí las tendrás para que le eches un vistazo. Como ese piso extraño que no sé donde está y que visito en múltiples sueños, te presentaré allí a una persona que siempre quiere lamerme para que la espantes. Los sueños reiterativos eran obsesiones mías hasta que decidimos dormir juntos, desnudos, piel con piel, profesándonos caricias furtivas al movernos inconscientemente en la noche. Lo mismo invado los tuyos, lo siento, pero lo bueno es que seré el tronco para que te agarres en esa tormenta gris oscura que te atrapa en pesadillas de alta mar; la red que frenará tu caída al vacío desde la punta del Big Ben; seré quien te proteja cuando corras en cueros por la ciudad. Ah, pero si tus placeres no se bastan con mi presencia seré testigo cómplice de tus caprichos, sin molestar porque no quiero controlarlo todo, te quiero libre, cuando te canses te estoy dando la mano y al instante estás aquí, despertando conmigo, haciendo tatuajes húmedos con los caracoles de tu pelo en mi brazo. Es lo primero que veo al despertar, quiero decir, al abrir los ojos, cuando respiro ese vicioso aire caliente que cubro con mi cuerpo para que no se escape. Se que luego abres los ojos y te alegras de verme, que como ya hemos estado juntos en mis sueños acariciándonos es fácil que demoremos separanos uniéndonos totalmente. Por eso te busco cada vez que caigo inconsciente...

25/11/08

No hay película


Que sigan pasando los días con la sensación de que nada cambia porque los cambios, buff, alteran los ánimos. Así se pone uno, en esa tesitura para conformarse, acostumbrado ya a que no pase nada sorprendente, porque eso son cosas que pasan en las películas, por regla general por la injerencia de un personaje extraño que, con su poca observancia de las reglas y convenciones sociales, te cambia la vida porque te saca de un círculo, de una etiqueta en la que te has colocado solito porque piensas que no hay lugar para ser como un camaleón y poder cambiar de máscaras y disfraces. Todo son percepciones subjetivas, te das cuenta cuando lees a nihilistas como Henry Miller, que menuda rabia contra el mundo depura en su novela ´Trópico de Capricornio', donde perfila un personaje lleno de odio y falto de escrúpulos que prospera sientiendo asco hacia el prójimo. Miller era otro sabio que no creía en nada porque conocía cómo era la vida y como era el Hombre (el Hombre es un lobo para el Hombre) La vida no es una película, todo los adultos lo saben, a pesar de que a algunos la vigilia de la fantasía peliculera nos ha durado mucho y nos creímos ciegamente que el amor de Richard Gere a Julia Roberts en ‘Pretty Woman’ era viable en la vida real. Por muy puta de calle que fuera tenía algo que hechizó al príncipe y por eso se salvó de la miseria de tener que vender sexo sin quererlo, con extraños, en permanente exposición a las drogas, a las enfermedades, a los robos, a las extorsiones de la policía. De pronto de buenas a primera viene un hombre que te rescata y, por amor, te coloca en una vida justa y cómoda. Y luego piensas que si Julia estaba preparada para el amor ¿por qué no se fue con un cliente pobre? O luego pasa que te llevas buscando príncipes una buena parte de tu vida y lo único que consigues es que te babeen y te abandonen después del desayuno aunque la noche de autos te hubiese prometido escaparse contigo a Méjico para casarse en secreto. Ya nos han sobado tanto el cuento de la Cenicienta que hace falta que se inventen otros cuentos para seguir mirando de reojillo al prójimo con esperanza, porque siempre puede haber una vida mejor si te conformas y te dedicas a soñar con Jennifer Loes, Angelinas Jolies o con Brad Pitts y los George Cloneys de turno. Son esa clase de estrellas que después se quejan del acoso de los fans pero que cumplen muy bien el papel en la pantalla de hacernos creer que son sólo para nosotros, que les brillarían los ojos y nos susurrarían en una habitación en penumbras. Están para ser los actores de nuestros sueños y los sueños forman parte de la realidad. Luego ocurre que hay psicópatas que se deslizan por esa puerta y reclaman la propiedad de los ídolos comunitarios. Hacen falta nuevos cuentos, hacen falta nuevas películas para que los ciudadanos de a pie sigamos eslomándonos por el capital pero soñando, soñando con nuestro alter ego que un día nos rescatará y llevará al Cielo en la tierra. Ahora están de moda las películas de superhéroes y quieren que nos emocionemos con las enésimas partes de los Batmans, Spidermans, Elektras y Supermanes pero, joder, contad nuevas historias ¿No veis que no hay mejores héroes que el hombre cotidiano y su lucha contra el sueño fustrado?

20/11/08

Sueños absurdos son


En fin, jejeje, ououououo, sí querido Jack, aquí estamos otra vez con el temita de la creatividad, dándole vueltas a la generación espontánea de las ideas, pues creo que es así como me salen mejor las cosas de dentro. Tú eres un maestro, mi maestro, y como no me puedes contar cómo lo hacías leo sobre ti y veo que rompías moldes, que jugabas con el lenguaje. No se si te costaba escribir, si le dabas muchas vueltas a tus textos. Cuando empecé a escribir limaba mucho, revisaba, revisaba, revisaba, pero ahora quiero escribir simplemente, expresar espontáneamente y lo que salga bien salió y lo que salga como una mierda será una mas de tantas. Esta noche tuve una especie de pesadilla. Otra vez el sueño reiterativo de volver a Madrid y la consabida angustia de buscar alojamiento, que se ha repetido en momentos culminantes de mi vida real. En uno de esos pisos de mala muerte un señor que se parecía a Juan Adriansens (¿Era él? Y si lo era ¿Por qué se mete en mi sueño?) Me hace un test psicotécnico para ver si era un candidato aceptable para alquilarme una habitación cutre a precio desorbitado. Pues bien el tipo con mucha labia me ofrece los resultados, con gráficos y todo hechos por ordenador como si me hubiera aplicado electrodos en el cerebro, y me dice que mi coeficiente intelectual no alcanza la media para que entre a vivir allí ¡Aghhhhhhh!¿Qué no da la media? “Sí, donde no hay no hay”. Y claro me entra la angustia y me digo: ¡Claro, por eso estas dificultades por escribir algo bueno! Me vende la moto de algo que me cuesta aceptar pero yo lo envuelvo lo cojo y me lo llevo a casa. Salgo por las calles de un Madrid que se parece mucho a Sevilla y me siento abatido pero se ve que la luz comienza a colarse por la ventana y me estoy despertando, porque en un alarde de empezar a ser razonable me doy cuenta de que es absurdo hacerle un test de inteligencia a alguien para compartir piso. ¡Ay, Dulouz, Dulouz! Creo que esas tardes que he estado delante del ordenador sintiendo que no florecía la creatividad me han pasado factura hasta meterse en mis sueños, y claro, como también preocupa lo de la vivienda del futuro pues todos a una. ¿Qué tendrán los sueños que hacen absurdísimas mezclas de nuestras preocupaciones? En fin, he vuelto a leer que sufrías por la abstinencia, y que tumbado en la cabaña de la montaña te quejabas, ououououo, y hablabas en francés. He sentido otra vez esa necesidad de consolarte, de acariciarte la espalda, de decirte, como te dijo tu compañía, que no te preocupases viejo aunque me gritases de rabia al verte descubierto en tu delirio…