25/11/08

No hay película


Que sigan pasando los días con la sensación de que nada cambia porque los cambios, buff, alteran los ánimos. Así se pone uno, en esa tesitura para conformarse, acostumbrado ya a que no pase nada sorprendente, porque eso son cosas que pasan en las películas, por regla general por la injerencia de un personaje extraño que, con su poca observancia de las reglas y convenciones sociales, te cambia la vida porque te saca de un círculo, de una etiqueta en la que te has colocado solito porque piensas que no hay lugar para ser como un camaleón y poder cambiar de máscaras y disfraces. Todo son percepciones subjetivas, te das cuenta cuando lees a nihilistas como Henry Miller, que menuda rabia contra el mundo depura en su novela ´Trópico de Capricornio', donde perfila un personaje lleno de odio y falto de escrúpulos que prospera sientiendo asco hacia el prójimo. Miller era otro sabio que no creía en nada porque conocía cómo era la vida y como era el Hombre (el Hombre es un lobo para el Hombre) La vida no es una película, todo los adultos lo saben, a pesar de que a algunos la vigilia de la fantasía peliculera nos ha durado mucho y nos creímos ciegamente que el amor de Richard Gere a Julia Roberts en ‘Pretty Woman’ era viable en la vida real. Por muy puta de calle que fuera tenía algo que hechizó al príncipe y por eso se salvó de la miseria de tener que vender sexo sin quererlo, con extraños, en permanente exposición a las drogas, a las enfermedades, a los robos, a las extorsiones de la policía. De pronto de buenas a primera viene un hombre que te rescata y, por amor, te coloca en una vida justa y cómoda. Y luego piensas que si Julia estaba preparada para el amor ¿por qué no se fue con un cliente pobre? O luego pasa que te llevas buscando príncipes una buena parte de tu vida y lo único que consigues es que te babeen y te abandonen después del desayuno aunque la noche de autos te hubiese prometido escaparse contigo a Méjico para casarse en secreto. Ya nos han sobado tanto el cuento de la Cenicienta que hace falta que se inventen otros cuentos para seguir mirando de reojillo al prójimo con esperanza, porque siempre puede haber una vida mejor si te conformas y te dedicas a soñar con Jennifer Loes, Angelinas Jolies o con Brad Pitts y los George Cloneys de turno. Son esa clase de estrellas que después se quejan del acoso de los fans pero que cumplen muy bien el papel en la pantalla de hacernos creer que son sólo para nosotros, que les brillarían los ojos y nos susurrarían en una habitación en penumbras. Están para ser los actores de nuestros sueños y los sueños forman parte de la realidad. Luego ocurre que hay psicópatas que se deslizan por esa puerta y reclaman la propiedad de los ídolos comunitarios. Hacen falta nuevos cuentos, hacen falta nuevas películas para que los ciudadanos de a pie sigamos eslomándonos por el capital pero soñando, soñando con nuestro alter ego que un día nos rescatará y llevará al Cielo en la tierra. Ahora están de moda las películas de superhéroes y quieren que nos emocionemos con las enésimas partes de los Batmans, Spidermans, Elektras y Supermanes pero, joder, contad nuevas historias ¿No veis que no hay mejores héroes que el hombre cotidiano y su lucha contra el sueño fustrado?
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