2/11/08

El poder del color y la Refundación


¡Uaaaaaaaaaaaaaooooooo! Terminó el mundial de automovilismo con una emocionantísima carrera del GP de Brasil en la que Alonso quedó en segundo lugar, Massa ganó la carrera y Hamilton el campeonato en la última curva, estando a punto de reeditar el ¡Sanganchao, sanganchao! (famosa frase del locutor de televisión) del año pasado cuando lo perdió en el último momento metiendo el coche en gravilla. Hamilton adelantó milagrosamente a Vettel alcanzando el quinto puesto que le bastaba, y mis aplausos y emociones cesaron pues quería que este jovencito insolente perdiera la contienda, ya que quería venganza por las zancadillas que le propinó a Alonso cuando estaba en el equipo Mclaren. En fin, el chico brillante ‘café con leche’ se convierte en el campeón más joven (21 años) de la Fórmula Uno ¿Cómo diablos? Cuando perdió los dientes de leche ya debía estar manejando un coche con motor, cada vez son más precoces estos héroes.

Otro héroe de color está a punto de entrar en el Olimpo de los poderosos. Barack Obama se enfrenta al éxtasis de la victoria en tan sólo cuarenta y ocho horas. Y aunque en su propio país la raza le acusa de no ser “lo suficientemente negro” va a escribir un hito en la historia. Aunque parezca increíble será el primer hombre de color que se convierta en presidente de los EEUU, en los albores del siglo XXI. No tiene parangón la corriente de ilusión planetaria que ha despertado el candidato demócrata ni tampoco lo tiene la inmensa hazaña a la que se tendrá que enfrentar, pues todos los analistas apuntan que deberá refundar un imperio para devolverle la credibilidad y el liderazgo perdido. A Obama lo juzgo con precaución, como hago con todos los productos que recogen tantas abalanzas (Sí, Obama se ha convertido en un producto, lo supe desde que vi su cara en una camiseta en el barrio de Santa Cruz) Me imagino que habrá tenido que trampear mucho para llegar a donde está, no sólo esquivar zancadillas sino ponerlas pero ahí está, en el jodido momento de parecer el ángel que viene a salvarnos. La portada de El País lo señala en un titular a cuatro columnas que dice ‘Quiero cambiar el mundo’, según palabras del elegido, y me da un repelús de miedo las connotaciones que esto puede tener. Pero vamos, parece que no lo puede hacer peor que ‘el peor presidente de la historia de los EEUU’, George W. Bush. Infame personaje que pasará también a la historia, con los bolsillos llenos eso sí, como el diablo que ha causado el mayor descrédito y desgaste al concepto de democracia y moralidad, que legalizó las torturas y que llevó al país más poderoso del mundo a la bancarrota. Los norteamericanos no lo saben pero las piedras con el nombre de héroes sobre las lápidas de los soldados no tienen sentido. Y no sólo les jodió a ellos sino a todos pues con su ambición hizo añicos el orden mundial que se fraguó tras la segunda Guerra del siglo pasado. Muchos desafíos se nos presenta en el camino, entre ellos que España parece que se enfrenta a una recesión económica de larga duración pero como todo está ligado en este mundo globalizado esperemos que Obama y su pizca de ilusión verdaderamente se conviertan en el principio de la Refundación.
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