27/11/08

¿Puede corromper un libro?


Bueno, pues otro libro más. Hoy he decidido dejar de leer a Henry Miller por ahora porque no está el horno para bollos. Me gusta como escribe y lo que cuenta pero podría ser una influencia nociva para un estado de ánimo invernal. ‘Trópico de capricornio’ retrata la vida salvaje de su personaje, que podría ser su alter ego pues se llamaba exactamente como él (o podría ser él mismo porque el libro se desarrolla en una atmósfera que suena a mezcla de ficción y realidad). Su ´hijo literario’ es elegido como encargado de seleccionar personal en una empresa de repartidores de Telegramas y desarrolla su filosofía del trabajo como una persona sin escrúpulos, que le importa una mierda el prójimo y lo utiliza a su antojo, devorando personas y luego tirándolas. Sí, es un poco lo que somos en realidad pero no quiero saber hasta qué punto, me gusta conocer de la rabia del individuo frente a la sociedad, como siempre si está bien expresada, pero la inercia a la destrucción de cualquier puente de reconciliación con el prójimo me desalienta, en un momento de mi vida en que quiero volver a romper el aislamiento, disolver los rencores, porque quedan muchas cosas brillantes que disfrutar de la vida colectiva, muchas mariposas en el estómago que volar para hacerme cosquillitas. Quiero que se me humedezcan los ojos de emoción y que me salgan besos. Sí los besos, todavía quedan los besos que tengo que dar. Estoy cansado de buscar pero todavía no, todavía no quiero volver a la cueva y renunciar al mundo pues quedan muchas cosas y queda el amor que todavía no me ha decepcionado, quizás porque no caí profundamente enfermo. El personaje de Miller odia al prójimo y sobrevive por inercia pisando cabezas, al menos eso pienso por lo que he leído, si alguien entiende más de esto que me lo diga. Y me pregunto si leer ciertas cosas puede ser una influencia perniciosa, si los libros pueden corromper las almas, si puede ser peligroso desnudarse por escribir y rebuscar muy adentro porque, como todo el mundo, quiero llegar a disfrutar de esos momentos tan breves de gozo que es la felicidad, que si existe no es un estado pleno ni duradero, son momentos tan superficiales que casi no te das cuenta que los vives o no lo haces en el momento más que recordando ¿Podría un libro corromperme? Me sorprendió que cuando buscaba un libro más ameno, más divertido para aplazar a Henry Miller y sobrellevar estos primeros días de verdadero frío, me alentaba sin cesar: ‘Quiero un libro que me corrompa, quiero un libro que me corrompa’, porque quizás quería vivir otra historia límite llena de sexo, juergas y exploraciones profundas de lo humano. El llevar una vida formal, desde luego, me está alentando a querer disfrutar de historias de ficción que sobrepasen los límites, pero esta vez no daba con nada, todo me parecía muy convencional. Al final elegí un libro que ya os contaré pero no confío mucho en que me sorprenda. Mucho menos que me corrompa porque mira que he leído cosas locas y no consigo volver a corromperme. Recuerdo a Don Quijote, que se volvió loco por leer tantas novelas de caballería y tengo miedo de volver a ser un golfo si sigo en la misma inercia, ya se lo digo a mi madre que es una devoradora contumaz de novelas rosas, advirtiéndole de que se puede convertir en una ‘Romanquijota’. Y es que creo que los libros algo influyen pues con ´Trópico de Capricornio’ ya me estaba sudando la polla todo el mundo, por eso he decidido dejarlo para más adelante, cuando me sienta más viejo y más cansado y no tenga ya la sensación de que me queden por vivir cosas buenas de este mundo.
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