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25/8/09

Amar dormido


Cuando vuelvo a estar enamorado me duermo, prefiero dormir. Porque tengo asegurada la respuesta de tu respiración acompasada puedo caer profundamente anestesiado y llevarte de viaje a mis privadísimos sueños. A lo mejor sería un abuso quererte en todo. Paciencia, es un beneficio. Te estoy diciendo que mi cuerpo es tuyo, mi voluntad, mi presente y que quiero hasta abrirte las puertas de mi subconsciente. Aciertan quienes piensan que amar dormido es evadirse, mierda… no se, cuesta ponerlo en limpio, quiero ser claro… puedes pasearte por donde quieras en mi territorio y hay cosas que intentaré ocultar porque no las conozco pero, bueno, allí las tendrás para que le eches un vistazo. Como ese piso extraño que no sé donde está y que visito en múltiples sueños, te presentaré allí a una persona que siempre quiere lamerme para que la espantes. Los sueños reiterativos eran obsesiones mías hasta que decidimos dormir juntos, desnudos, piel con piel, profesándonos caricias furtivas al movernos inconscientemente en la noche. Lo mismo invado los tuyos, lo siento, pero lo bueno es que seré el tronco para que te agarres en esa tormenta gris oscura que te atrapa en pesadillas de alta mar; la red que frenará tu caída al vacío desde la punta del Big Ben; seré quien te proteja cuando corras en cueros por la ciudad. Ah, pero si tus placeres no se bastan con mi presencia seré testigo cómplice de tus caprichos, sin molestar porque no quiero controlarlo todo, te quiero libre, cuando te canses te estoy dando la mano y al instante estás aquí, despertando conmigo, haciendo tatuajes húmedos con los caracoles de tu pelo en mi brazo. Es lo primero que veo al despertar, quiero decir, al abrir los ojos, cuando respiro ese vicioso aire caliente que cubro con mi cuerpo para que no se escape. Se que luego abres los ojos y te alegras de verme, que como ya hemos estado juntos en mis sueños acariciándonos es fácil que demoremos separanos uniéndonos totalmente. Por eso te busco cada vez que caigo inconsciente...

26/6/09

We love you, Michael, forever


Pues Michael, qué decirte, hasta siempre, gracias por todo amigo y discúlpanos por tanto acoso. Nunca te olvidaremos por todo lo que nos has hecho soñar, amar, cantar y bailar. Por todos los minutos que me distes en mi personal mundo que construí de ilusión y de evasión, muchas gracias. Cuando era un pavo me pasé horas cantando con voz atiplada, bailando como un contorsionista, adorando tu genial talento y tu fama colosal. Esperé horas para verte en directo y cuando saliste al escenario, lo confieso, imaginé que estaba dentro de tu piel. Después de sentirme tan importante pocas cosas hice que dieran la talla y la indestructible realidad se fue abriendo camino. Has sido la música de mi vida y como Pedro te he negado tres veces, pues tengo que confesar que he sentido vergüenza por lo que le pasaba a quien ya sólo era una persona de carne y hueso con problemas serios.Te pido perdón. Esta mañana cuando asimilé que nos habías dejado me invadió la tristeza. Pensaba que había echado toneladas de arena sobre mi ídolo de juventud cuando me sorprendió el mazazo de entender que se muere una parte de mí con tu marcha. Nos has dejado a lo grande, Michael, como no podía ser de otra forma. Más allá de todo lo que te haya querido exprimir, porque todavía quería más música tuya, deseaba tu aparición en dos semanas. Y deseaba nuevos discos, nuevas canciones y me daba rabia que nunca más pudieras interpretarlas. No me consolaba el legado musical inigualable que nos has dejado. Pero en un momento de reflexión he pensado que la persona que te cobijaba ha muerto sufriendo, quizás intentando llegar a la talla de un monstruo que juntos habíamos creado. Todos estábamos impacientes por hincarte el diente en tu próxima despedida del mundo del espectáculo en el London Arena, para hundirte o redimirte, y el débil hombre de cincuenta años que realmente eras decidió por nosotros elevarte a los altares. Lo entendemos. No había corazón que aguantara tanta expectación. Los que te hemos seguido sentimos en el alma esa grave destrucción personal y tan triste final pero el artista que has sido ya ha conseguido su último gran triunfo, el esplendor de los mitos. Y te damos gracias, hoy y por siempre, por todos esos momentos felices que nos has hecho pasar. We love you, Michael, forever…

Boom boom. Era como un príncipe negro que se deslizaba hacia atrás, como paseando sobre la luna, se plantaba con los pies de punta y daba tres vueltas sobre sí mismo. Calaba su sombrero de ala por debajo de las cejas, se sobaba el paquete y con tres golpes de hombro despertaba un huracán, las nubes bajaban al suelo, ráfagas de rayos verdes caían del cielo, una manada de zombies salían de sus tumbas para bailar sobre el asfalto de la ciudad y el ritmo del blues comienza a recorrer su cuerpo como una descarga, mueve los brazos con rapidez y reluce su guante de brillantinas. La música lo invade y recorre su alma fundiendo la solidez de sus huesos, bajos y graves retumban en sus músculos flexibles, puede hacer lo que quiera porque el ritmo maneja su voluntad. Ahora se mueve como un autómata, como Charlot, como Fred Adsteire, pero lo que recorre sus venas es sonido eléctrico. Surge de dentro y hace vibrar su corazón como una caja de resonancia. Sus ojos están cerrados, parece que ha caído en un estado de trance que le hace contonearse como los mismísimos ángeles de la noche. Pero la música cesa y tiene que abrir los ojos, ya no es el rey del pop. He despertado y estoy desnudo frente al espejo y recuerdo cortado quién soy. Ya me encuentro mejor, la música una vez más ha producido su efecto embriagador. Me ha hipnotizado para elevarme sobre las preocupaciones que esta mañana se habían ceñido sobre mi piel hasta causarme ansiedad. Pero le di al play a tiempo, cerré los ojos y Jackson me ayudó, todavía tiene magia ‘Thriller’ para cautivarme. Aunque hay caído la estrella todavía puede darme una pizca de energía, de esa alma negra que lleva bajo su piel descolorida. Qué tiempos aquellos en los que un crío pensaba que iba a sucederle en el trono, pienso en mi debate solitario de pensamientos. Y aunque me doy cuenta que tenía la ventana abierta después de haber movido el culo peludo un buen rato frente al espejo no siento ridículo. Sólo pensar que alguien me ha podido estar espiando me hace reír y comprendo que la música, en definitiva, ya me curó. Y ahora me doy cuenta de que ya estoy en la ducha. lo hago en público mi garganta protesta no menos de lo que lo hace quien me escucha.Después cuando echo mano de mi estrategia para borrar nubarrones negros y me pongo a cantar porque hace tiempo que he descubierto que sólo aquí puedo cantar bien.

14/1/09

Cara y cruz


Si no duermo junto a ti nada altisonante prende la chispa, si no estoy junto a ti ni me arrastro ni vuelo sobre ciudades y personas. Pero apareces en la penumbra y aunque haya ganas de achucharte esperaré a que salgan las palabras adecuadas que puedan filtrar tu tejado. Lujuria, contenida, deseos, absorbidos y reciclados. Todas las baterías preparadas para hacerme cargo de ti y del equipaje que has arrastrado durante el día, me trago tus infiernos por sostener tu rutina y hacerte sonreír. Y cuando encuentres el punto de relajación al llegar a casa doblego el viento y lo hago brisa para que acaricie tu rostro. En tu espera han brotado desvelos pero apago la impaciencia por saborear lo mejor de ti porque antes quiero enjabonarte, cambiarte los calcetines, hacerte una sopa de puerros aunque no sepa cocinar. Puedo hacer teatro al final del día, disimular mis ganas de unidad para que no te agobies, pintando cada rincón de tu cuerpo de colores tibios, conformándome con caricias en tu rostro, por tu sonrisa civilizo mi deseo salvaje. Jugaremos a entrecerrar los ojos y mirar a través de los párpados porque así se ve todo dorado y con esta perspectiva darte besitos cortos a ver dónde acierto. Un beso en la ceja, otro en la comisura de los labios, otro en la barbilla y en la frente. No me dejes que acierte porque como pille lengua invado tus profundidades hasta que me cojas de las orejas y me apartes. Aunque necesite agarrarme porque me tiemblen las piernas, perdona ese egoísmo, no quiero agobiarte con mi calor hasta que estés en el sofá pidiéndome guerra. Que reposes tus pies sobre mi regazo, tumbarnos juntos y acariciarte el pelo, darte un masaje en el ombligo, sostenerte mientras te pones en situación, mientras te despiertas de la carga del día y pones un pie en el preámbulo del gozo. Que no haya puertas para ti, yo las abro…

…Enciendo dos cigarros seguidos sin darme cuenta. Hace tiempo que no me pasaba esto, he mirado mi mano y tenía el segundo humeando sin ser consciente del momento de prender el pitillo con el mechero. Ya me lo fumo, pero vamos. Hoy mismo estaba pensando ya dejar de fumar porque han subido el precio de la cajetilla. Ah, ya se lo que ha pasado, iba a coger un chicle y de la forma más natural e inconsciente mi mano se ha ido hacia el paquete porque estaba distraído pensando en lo que escribí ayer que no dije. Era un esfuerzo vano por plasmar algo amoroso y evitar otro escrito más del desaliento. Así que quise cantar otra cosa aunque sonase artificial, cantar por expresar, por invocar algo, porque cuando se dicen las cosas es cuando existen ¿Pessoa, dixit? Da igual quien lo haya dicho, me gusta y lo hago mío. Ahora he puesto más cuidado en lo que iba a hacer y el chicle ya está en la boca y el sabor de una hierbabuena química invade mi paladar. Amar, me entero de que la ciencia estudia que la capacidad de amar sea cuestión del cerebro. Pues si lo reducimos a hormonas va a haber gente que se desespere al pensar que nunca alcanzarán ese estado de buena esperanza por falta de componentes. Pero bueno, ya me voy dando cuenta de que me hace falta un cañonazo químico más que un flechazo, una detonación más que una chispa de energía que me despierte alguien. Que inventen pronto un suero para el amor porque las palabras me rondan en la cabeza y ya empiezo a pensar que sería un santo si alguien pusiese nombre al milagro de la convivencia. La verdad es que sería una persona normal y, además, estaría pendiente de que me hicieras mimitos, ése sería el precio a pagar pues nada sale gratuito. Que quede constancia.

30/12/08

2009: Vibrar el corazón a dúo


No hacer nada para mí es sólo pasear, pasear y mirar al cielo, respirar profundo, suspirar para descargar adrenalina, que llevando una vida sedentaria no viene bien tanta acumulación hormonal. Porque claro así se amansa la fiera, para que no de la lata ni forme estruendos, ni eche fuego por la boca porque me esté poniendo como un dragón y lo fácil, lo más sencillo, sea comportarse como un monje eremita. Tendría que tirar de la meditación budista pero no me convence, una vez te pones con esas cosas vuelves a empezar a creer en algo superior y a derivar responsabilidades y si hay alguien a quién pedir de qué sirve el esfuerzo. Si fundar una familia es lo productivo de qué sirve amar cuando no andas con esas intenciones. Ya sabéis nos suelen hablan del oro como el camino en la búsqueda del progreso. Después de años reflexionando sobre esto he formado mi propio credo, un conjuntillo de ideas que me hacen pensar que la divinidad está en uno mismo, es decir, en el centro, en la esencia pura. Creo que el destino, la búsqueda es sólo un camino de reencuentro, volver a notar la vibración interna, eso que sentimos antes de que conociéramos el lenguaje y el significado de las cosas, antes de moldearlo todo con la educación, que tan buena es para unas cosas pero que resulta contraproducente para el Ser espontáneo que hay en cada uno. Y juzgamos que hemos encontrado el destino cuando encontramos a una persona que nos deja ‘ser’ sin filtros, que no le importa el silencio porque siente que suena la compañía. Pero es untesoro difícil de encontrar porque lo social es comportarse y poco espacio queda para la libre expresión del sentimiento. Y parece caro eso que no hace ruido, que no provoca escándalos porque no está formado por palabras sino de risas entrecortadas, gritos relajantes, tarareos improvisados, deseos expresado con un roce felino de celo, momentos de calor donde la impronta de acercarse y rozarse es suficiente. Entre tantas conversaciones de voces altisonantes esto llama la atención, como si nos hubiéramos acostumbrado a que se demuestren los sentimientos en privado. Coger la mano y chillar, echar a correr porque apetece romper la rutina. No hay nada parecido en el mundo de las costumbres. Sólo se me ocurre la descarga que produce una montaña rusa o uno de esos saltos al vacío colgados de un puente, con una goma elástica claro. El ser supremo es nuestra vibración, nuestra llama andante, el paraíso es la conexión, hacer sonar el cascabel junto a otra persona. Vibrar el corazón a dúo. El infierno es permitir que las preocupaciones cubran con un manto de nubes negras tan inmenso amor por el prójimo, las nieblas que alimentan las distancias. Los problemas no resueltos, no expresados se vuelven odio, rabia, envidia, rencor, son comparaciones cuando somos únicos e incomparables. Lo mejor sería hacerle un monumento a la confianza en el centro del ágora, esculpir un corazón de mármol y ponerlo bien visible con una leyenda que diga ‘Despierta tu día vibrando a dúo’. Y así recordaremos ese momento dulce del despertar junto a alguien y olvidaremos tanta guerra y tanta negociación. No existen razas ni credos, no hay lenguaje, el sonido es igual, y se nota, pues es la vibración que produce los latidos del corazón. Tocadlo a dúo. Este es mi deseo para el 2009. Feliz año.

17/12/08

Lo que vale el sexo


Me siento reconocido a través del sexo, el hecho de hacerlo es como si me diera valor porque me hace sujeto de seducción (por no decir objeto). Vale, quizá suena raro si follan conmigo no seré mejor persona pero es algún tipo de reconocimiento, que en los estados de autoestimas variables es de agradecer cualquier excitado interés. Se reducen las distancias físicas al mínimo, piel con piel hay una falsa percepción de unidad con otra persona. Digo falsa porque se puede estar forrando epidermis, haciendo cócteles de sudor y saliva y existir una distancia insondable entre ambos cuerpos, porque ‘tu’ y ‘yo’ están en la cabeza ¿O es en la mente, en el alma? Arghh ¿dónde? En algo inmaterial parece, algo que no está compuesto por átomos, quizá hecho de fe pero que se puede pesar pues dicen que cuando nos morimos perdemos gramos. Pues bien, eso que pesa tan poco puede estar ausente o viajando hacia otra habitación distante mientras que entras dentro de alguien que está contigo o durante el tiempo que entran en tu cuerpo. Pero dejaré las ramas… el tronco, la cima es esa chispa, esa explosión que provoca el roce cuando se alcanzan grados de calor. No sabemos tampoco muy bien lo que es pero sabemos lo que provoca, temblores, vibración, gusto o gozo, ausencia de preocupaciones, una sensación lo más animal posible de unión, suspiros, ahogo, alivio, energía que fluye, que se transmite y transforma, que se gasta pero mereciendo la pena, aumentar el marcador en uno, amar… Ah, sí, también se puede amar follando. Tienes más oportunidades de amar si follas, de hecho, pero amar, como digo, es una cosa que está en la cabeza. El sexo tiene algo de animalidad, del ser salvaje que todos negamos que exista pero que está muy dentro, bajo capas de educación, convenciones, costumbres, prejuicios, morales y éticas. Muy por debajo está ese salvajismo del animal que mueve a la cópula. Lo disimulamos bien pero lo inunda todo, la política, la economía, la religión, todo capas brillantes que recubren algo que muchos consideran sucio pero que es tan natural como la vida misma. El sexo es pasión, es dolor, es placer, es odio, es violencia, es expresión, reconciliación, puede ser la salvación. Cosas muy tremendas todas para unos simples roces que superficialmente sólo provocan sudores, saliva, circulación de la sangre, aceleración del ritmo cardíaco. Qué tremendas fuerzas capaces de transformar voluntades… quizá por eso el sexo sea tabú para la mayoría, quizá por eso se le ponga precio y mercado, cuando somos nosotros mismos lo que podemos hacerlo libre.