17/12/08

Lo que vale el sexo


Me siento reconocido a través del sexo, el hecho de hacerlo es como si me diera valor porque me hace sujeto de seducción (por no decir objeto). Vale, quizá suena raro si follan conmigo no seré mejor persona pero es algún tipo de reconocimiento, que en los estados de autoestimas variables es de agradecer cualquier excitado interés. Se reducen las distancias físicas al mínimo, piel con piel hay una falsa percepción de unidad con otra persona. Digo falsa porque se puede estar forrando epidermis, haciendo cócteles de sudor y saliva y existir una distancia insondable entre ambos cuerpos, porque ‘tu’ y ‘yo’ están en la cabeza ¿O es en la mente, en el alma? Arghh ¿dónde? En algo inmaterial parece, algo que no está compuesto por átomos, quizá hecho de fe pero que se puede pesar pues dicen que cuando nos morimos perdemos gramos. Pues bien, eso que pesa tan poco puede estar ausente o viajando hacia otra habitación distante mientras que entras dentro de alguien que está contigo o durante el tiempo que entran en tu cuerpo. Pero dejaré las ramas… el tronco, la cima es esa chispa, esa explosión que provoca el roce cuando se alcanzan grados de calor. No sabemos tampoco muy bien lo que es pero sabemos lo que provoca, temblores, vibración, gusto o gozo, ausencia de preocupaciones, una sensación lo más animal posible de unión, suspiros, ahogo, alivio, energía que fluye, que se transmite y transforma, que se gasta pero mereciendo la pena, aumentar el marcador en uno, amar… Ah, sí, también se puede amar follando. Tienes más oportunidades de amar si follas, de hecho, pero amar, como digo, es una cosa que está en la cabeza. El sexo tiene algo de animalidad, del ser salvaje que todos negamos que exista pero que está muy dentro, bajo capas de educación, convenciones, costumbres, prejuicios, morales y éticas. Muy por debajo está ese salvajismo del animal que mueve a la cópula. Lo disimulamos bien pero lo inunda todo, la política, la economía, la religión, todo capas brillantes que recubren algo que muchos consideran sucio pero que es tan natural como la vida misma. El sexo es pasión, es dolor, es placer, es odio, es violencia, es expresión, reconciliación, puede ser la salvación. Cosas muy tremendas todas para unos simples roces que superficialmente sólo provocan sudores, saliva, circulación de la sangre, aceleración del ritmo cardíaco. Qué tremendas fuerzas capaces de transformar voluntades… quizá por eso el sexo sea tabú para la mayoría, quizá por eso se le ponga precio y mercado, cuando somos nosotros mismos lo que podemos hacerlo libre.
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