26/12/08

Mi personaje está en huelga


Y entonces ¿Por qué demonios quiero escribir? Mmmm, a ver, pensaré un poco… Habrá que estrujarse los sesos ¿No? Habrá que recuperar la ilusión por contar cosas, pero claro la cuestión fundamental es la de comunicarse, el flujo recíproco ¿Qué necesitas joder? Jodida atrofia, apareció de nuevo el estancamiento, eso es lo que pasa. Me gustaría quedarme tirado haciendo glglglglglglu al lado de una botella para protestar y que te sirva de algo pero ya no bebo, coger un pedo mortal con los pitillos pero ya no fumo… flotar, flotar, qué bien te vendría para hacer tonterías ¡Qué caro se ha vuelto evadirse para que muevas el culo desde que no quiero perjudicar mi organismo! Parece que hay amor propio pero no me desangraré en el camino de la autodestrucción por tí y eso, que es bueno para todo, para llevar una vida estable, sin sobresaltos, para no crear problemas a las personas queridas y cercanas, no es bueno para la creatividad según confiesan mis demonios. Siempre he considerado que el sufrimiento es bueno para el arte, sobre un lecho de emociones intensas surge la necesidad de expresión ¿pero sobre la estabilidad qué crece? De una vida ordenada y sana ¿qué puede salir? Tener hijos podría ser un buen camino pero no estoy hecho para eso, aunque me pese. Ponerse una meta de casa y coche sería buen remedio para alienarse y olvidarse de las cosas de la vida. Viajar sería la gran solución pero no quiero moverme en estos momentos, me prometí quedarme en esta ciudad, crecer, adaptarme a una normalidad reconfortante pero nada parecido a una montaña rusa. Podría construir vidas artificiales pero ¿Qué puedo contar sobre un personaje que está en huelga de brazos caídos? Por tu cabezonería tengo que echar mano de mis estados de ánimo para seguir escribiendo, me dejas con el culo al aire, lo entiendo con cierta preocupación, poco te importa los puntos que pierda mi reputación. Armar una vida que no es la mía cuando el cabrón de mi personaje se resiste a colaborar y meterse en líos para que yo los cuente es cosa bien difícil. El tío sufre del mal urbano, ya lo sé, aburrimiento, apatía, aislamiento, nada grave pero todo volviéndose gris y quiere que le meta amoríos. ¿Y así cómo coño hago un relato? Quizá en un pueblecito verde deslumbrante podrías escarbar huertos de ilusión. Lo mismo en una comuna podrías desconectar el tarro y perderte en la exploración de universos interiores ajenos al tuyo. Luchar por la paz haciendo el amor, todos desnudos alrededor de la hoguera, formando parejas dobles sin que haya celos destructores, amando a chicos y chicas de la misma manera… No, cuidado, ya estoy deseando y sólo soy el que escribe, no me metas en tus líos porque no puedo construir paraísos artificiales, eso es algo que no me puedo permitir, porque la realidad es esta: nada pasa fuera de tu relato y no puedo pretender perder la cabeza para que tu tengas tus aventuras. Por mucho que te duela la boca de pedir las cosas tienen su propia dinámica ¿verdad? Ya se lo que te pasa, no puedes profundizar en tus amores, se me olvidó como se hace. Me preocupa, lo confieso, es un capricho que tienes y yo estoy aquí sentado pidiéndote palabras cuando quieres que sea tu fuente…
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