7/12/08

A mi querido vecino


La puerta de abajo chirría y es como la gota de la tortura china, ñiiiiiiiieeee, ñiiiieeeee, suena cada vez que entra y sale los vecinos ruidosos de esta casa, que nos los veo pero parece que llevan taconazos de hierro y que van arrastrando muebles. Este edificio es moderno pero es como si paredes y techos fuesen de papel. Entran y salen, entran y salen sin terminar de irse. Tengo un vecino que para salir de casa da cinco portazos ¿Cinco portazos? Sí ¿Dónde lleva la cabeza ese hombre que se le olvidan las cosas?¿O se le olvida la misma cabeza? Yo la verdad es que no lo entiendo, antes de salir de casa me aseguro bien de llevar todo lo que necesito. Cierto es que siempre dejo cartera, llaves, teléfono en el mismo sitio para que la recogida de enseres sea una cosa automática y no tenga que pensar, con sólo un vistazo sé que lo llevo todo. Y luego después salgo y cierro la puerta con cuidado, no se me ocurre pegar un portazo porque pienso que puede molestar pero la gente anda sin cuidado. El vecino de arriba es de los que, pobrecito, cuando para en casa los fines de semana se pone a hacer bricolaje. ¿Qué vida más aburrida! A pegar martillazos y hacer agujeros un domingo a las cinco de la tarde es de lo más mongol que se le puede echar uno a la cabeza. ¡Con lo que hay que ver por ahí, con lo agradable que es dar una paseo y respirar! Sí, éste es el sujeto que se pone a arrastrar muebles a las una y media de la noche mientras que yo estoy tirado en el sofá viendo una peliculita, tiradete que es lo propio para un día festivo. Miro hacia arriba con rabia, me doy cuenta de que si sigo así me convertiré en un ogro e intento comprenderlo pero no lo entiendo y no puedo conseguir la empatía sin saber nada de él, porque sólo me llegan sus ecos ruidosos. Pero bueno, también me llega su vida sentimental a través de esta construcción de papel del siglo XXI (antiguamente las casas garantizaban más la intimidad). Aunque sea una cosa que no me importa me entero de que el pobre chico es un soltero que intenta construir una vida sentimental y le salen castillos de naipes. Siempre pasa igual, llega una chica nueva, la invita a quedarse en su casa, se escuchan risas, alguna fiestecilla, ñiki ñake del somier y jadeos coitales… son los momentos dulces de una relación… que le dura un par de meses. Después aparecen las discusiones, los correteos de una habitación a otra, los portazos, el portazo final y el silencio del soltero, lenta agonía silenciosa de un par de meses que es un descanso para mí, siento confesarlo, hasta que vuelve la algarabía del tonto y a empezar el ciclo con otra chica nueva. Pobre diablo, te dedico este post por tu ignorancia de inocente y por que eres un elefante en una cacharrería. No te conozco, no te entiendo pero te sufriré hasta que no decidas darte cuenta de que es inútil que lo sigas intentando. Se que andas armando convivencias para llenar tus huecos como armas los muebles baratos del Ikea cuando no sabes qué hacer con tu tiempo. Sé que ignoras mi existencia pero te tengo presente cada vez que riegas las jardineras y manchas mis cristales, cada vez que pones la lavadora a la una de la madrugada pienso en ti. Con una emoción parecida al amor, pero desde el otro lado. Te tengo tan presente que no dejas que me olvide de ti un solo día, te siento cuando entras en casa y cuando sales también te siento ¡Blaaam! Joder ¿Por qué no nos vamos a vivir juntos y ahorramos facturas y dejas de dar por culo sobre mi cabeza?
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