14/1/09

Cara y cruz


Si no duermo junto a ti nada altisonante prende la chispa, si no estoy junto a ti ni me arrastro ni vuelo sobre ciudades y personas. Pero apareces en la penumbra y aunque haya ganas de achucharte esperaré a que salgan las palabras adecuadas que puedan filtrar tu tejado. Lujuria, contenida, deseos, absorbidos y reciclados. Todas las baterías preparadas para hacerme cargo de ti y del equipaje que has arrastrado durante el día, me trago tus infiernos por sostener tu rutina y hacerte sonreír. Y cuando encuentres el punto de relajación al llegar a casa doblego el viento y lo hago brisa para que acaricie tu rostro. En tu espera han brotado desvelos pero apago la impaciencia por saborear lo mejor de ti porque antes quiero enjabonarte, cambiarte los calcetines, hacerte una sopa de puerros aunque no sepa cocinar. Puedo hacer teatro al final del día, disimular mis ganas de unidad para que no te agobies, pintando cada rincón de tu cuerpo de colores tibios, conformándome con caricias en tu rostro, por tu sonrisa civilizo mi deseo salvaje. Jugaremos a entrecerrar los ojos y mirar a través de los párpados porque así se ve todo dorado y con esta perspectiva darte besitos cortos a ver dónde acierto. Un beso en la ceja, otro en la comisura de los labios, otro en la barbilla y en la frente. No me dejes que acierte porque como pille lengua invado tus profundidades hasta que me cojas de las orejas y me apartes. Aunque necesite agarrarme porque me tiemblen las piernas, perdona ese egoísmo, no quiero agobiarte con mi calor hasta que estés en el sofá pidiéndome guerra. Que reposes tus pies sobre mi regazo, tumbarnos juntos y acariciarte el pelo, darte un masaje en el ombligo, sostenerte mientras te pones en situación, mientras te despiertas de la carga del día y pones un pie en el preámbulo del gozo. Que no haya puertas para ti, yo las abro…

…Enciendo dos cigarros seguidos sin darme cuenta. Hace tiempo que no me pasaba esto, he mirado mi mano y tenía el segundo humeando sin ser consciente del momento de prender el pitillo con el mechero. Ya me lo fumo, pero vamos. Hoy mismo estaba pensando ya dejar de fumar porque han subido el precio de la cajetilla. Ah, ya se lo que ha pasado, iba a coger un chicle y de la forma más natural e inconsciente mi mano se ha ido hacia el paquete porque estaba distraído pensando en lo que escribí ayer que no dije. Era un esfuerzo vano por plasmar algo amoroso y evitar otro escrito más del desaliento. Así que quise cantar otra cosa aunque sonase artificial, cantar por expresar, por invocar algo, porque cuando se dicen las cosas es cuando existen ¿Pessoa, dixit? Da igual quien lo haya dicho, me gusta y lo hago mío. Ahora he puesto más cuidado en lo que iba a hacer y el chicle ya está en la boca y el sabor de una hierbabuena química invade mi paladar. Amar, me entero de que la ciencia estudia que la capacidad de amar sea cuestión del cerebro. Pues si lo reducimos a hormonas va a haber gente que se desespere al pensar que nunca alcanzarán ese estado de buena esperanza por falta de componentes. Pero bueno, ya me voy dando cuenta de que me hace falta un cañonazo químico más que un flechazo, una detonación más que una chispa de energía que me despierte alguien. Que inventen pronto un suero para el amor porque las palabras me rondan en la cabeza y ya empiezo a pensar que sería un santo si alguien pusiese nombre al milagro de la convivencia. La verdad es que sería una persona normal y, además, estaría pendiente de que me hicieras mimitos, ése sería el precio a pagar pues nada sale gratuito. Que quede constancia.
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