17/1/09

Probar


Son cosas que deberías tantear, improvisar la canción y sobre esto, bueno, bueno, bueno, experimentar. Salir a la calle mecánicamente pero con sentido, jugando con el camino y las palabras, un paso, dos, un hola, un adiós. Hablar por hablar, dejar la exhibición gratuita de los flancos débiles. Mostrarse como un ave de corral pero sin ser gallito, disfrutar de tu número no es armar un escenario para que me conozcas. Soñar con un entorno compatible, aunque lo presienta lejos de la viva expresión personal del presente. Ah, ya veo mi canto solo pero ese es el riesgo. Sobra pensar sobre uno cuando lo que hay que hacer es formular enigmas, hacer confesar, enganchar opiniones y visiones lúcidas. Probar es el medio del movimiento, el exorcismo de los temores, la victoria de la tentación. Puede ser fallar, pueden los intentos hacernos sentir más solos, por eso es mejor no esperar respuesta positiva y hablar por los codos. Pero si hay prueba podrás despachar, crear, engendrar, lamerse heridas aunque eso sea desagradable pero siempre si sirve de aliento. Aprender a vivir con ello, la permeabilidad continua. Ser tiro al blanco regalando emociones, que se quieran claro, con la misma intensidad de cualquier necesidad. Y si nos volvemos adictos unos de otros toma mi vida que aquí está, dame un trozo de la tuya, pues las bajadas que buscan colchón son también subidas de terciopelo. No habrá que temer, serán jornadas de puertas abiertas de mis circunstancias y las tuyas podrán fluir por aquí casualmente, sin asustarse porque no hay nadie que quiera hacer daño a propósito. Y ya tú decides si dejas huellas o marcas. Si te quedas para probar a mezclar, mezclaré placer con armonía. Estas son mis olas que te bañarían, son corrientes las energías que quieras ofrecer, las tomaré sin caudal de resistencia. Si somos agua y aceite es cuestión de tiempo. Pero probar, probar, ponerse bajo el cielo raso, nada de protegerse, entre lo que entre. Inmune al frío por el deseo, por las ganas de reír, como bien hacías cuando tenías tormentos. Si hay ganas no hay alcohólicos argumentos. Ignorar la metafísica cuando lo que te pincha es no dar pie a los sucesos, a los latidos externos que llegan como ondas de baja intensidad. La vibración infinita merece la respuesta, la acción, el desafío aunque las piernas se vuelvan flan, sin nervios formular la danza del acercamiento para engatusar y jugar tanteando como en una colmena. Llevamos miel que repartir y lo dulce siempre abre camino. Con confianza, coger carretera y manta porque no hay que quedarse a verlas venir. Moverse, probar, para hacer ese camino no hacen falta pasos ni zapatos. Sólo tu y yo sobre un metro cuadrado.
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