8/11/08

Gracias con mis deditos


Bueno, jejeje, otro día más aquí, comenzando a teclear estos botoncitos negros que se corresponden con letras y haciendo frases con golpecitos, aunando ideas con la acción mecánica y el descubrimiento instantáneo, pues es un ejercicio que hago cuando lo veo turbio y no se qué escribir: me pongo a darle con los deditos y dejo que la corriente fluya desde las imágenes de mi cabeza hasta este procesador, para que salgan en el espejo de la pantalla, y le doy a otra teclita para que otro la lea publicada en el blog, deseando que sus ojos les mande una información que les interese y que su voluntad haga que continúe leyendo la letritras que yo he juntado y los temitas que me han salido instantáneamente. ¿Sería bueno escribir una historia redonda? ¿Da para tanto el interés fugaz de un internauta? Porque nos dicen los entendidos que la percepción de un internauta, y más la de un bloguero, es realmente fugaz, que estamos perdiendo la capacidad de profundizar, acostumbrados a leer rápido y muchos contenidos en cada navegación que hacemos. Es como tener en la mesa muchos platos con muchas tapitas, probamos uno y otro, saboreamos muchas cosas pero nunca es como tener sólo un plato hondo de fabada. Bueno, qué complicado es entonces llamar la atención de un bloguero, me digo, sin tener grandes diseños, ni grandes colores, ni grandes fotografías. Sólo con las letritas que juntan mis deditos de mis manitas de mi cabecita, que hace este ejercicio de probar a ver qué sale. Bueno, que son expresión también de mis emociones e ideas, que humildemente salen de dentro para ser compartidas. Pero créanme, léanme, porque éste es un ejercicio sincero de alguien que quiere expresar y que esta maravilla de invento del blog le ha dado un instrumento y me quedo mejor gracias a ustedes. No sería de cuerdo salir a una plaza y ponerse a dar una charla o gritar. Siempre me pregunto si esos locos que insultan a agresores invisibles se quedarán a gusto. Leo otros blogs, prefiero los diarios personales como el mío, y descubro que para muchos es un desahogo, maridos que se desahogan de sus esposas, hombres que se desahogan de las mujeres, mujeres que se deshiniben, gays institucionalizados que se desahogan con plumas virtuales. Hay tantas variables como inquietudes, hacemos de la red esa plaza pública para airear nuestras opiniones menos políticamente correctas. Imagínenselo físicamente, una plaza en la que cada persona está encima de un cajón soltando su película al aire, a quien lo quiera coger al vuelo, como hacen en Inglaterra que para protestar del Gobierno o de la Reina es mejor no pisar suelo británico. Cada persona en cada cajón tiene su corrillo, algunos reúnen a bastante gente. Bueno, pues en mi cajón se paran ya dos o tres, lo sé, y aprovecho estas letritas que juntan mis deditos en golpecitos de las teclas, ordenadas por mi cabecita, para darles las más afectuosas y sinceras gracias. Sois como las confidencias al oído que tanto echo de menos, sois mis héroes con vuestra voluntad de prestarme atención. Además este que está aquí se ha hecho bloguero con todas las consecuencias y correspondo leyendo, si no sería como el que no escucha en una charla cercana. Sin mediar filtros sociales podemos compartir ideas puras, es lo que pasa por nuestra cabeza y como si esto fuera una mesita camilla, con su braserito, estáis ahí leyéndome...sinceramente gracias.
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