16/1/20

COMO BENGALA EN UN LABERINTO


Se atreve a traspasar la puerta, aun estando bloqueado una pasión desatada, una pulsión hacia la libertad le introduce en un espacio desconcertante. Se ha olvidado de cómo tomar decisiones y vaga sin rumbo fijo en la calle húmeda; niebla en la mente porque no sabe qué hacer ni hacia dónde ir. Sabe dónde no se atreve a ir y no ve por dónde. En su ceguera tantea los comercios de siempre, se acerca a la puerta de dos peluquerías por si un corte de pelo pueda aumentar su autoestima. El destino de la cita le produce miedo y deseo. Y entre ambos límites se pendulea, mientras que su cuerpo anda erradamente aquí y allá. No puede cambiar la rueda del hábito y serpentea bajo los muros de piedra que lo limitan. Ha perdido el rumbo en un laberinto de espacios desconocidos, de gente extraña, de distancias inmensas como para una intimidad que además se niega. Y esas autopistas cortando y achicando espacios, difícil es volar y cada vez más soñar. Pero hay algo que lo moviliza, un apremio, una fuga de tiempo, y demasiados pensamientos, demasiadas decisiones en una vida que se acelera cuando saca el cuerpo para espiar en cada esquina; pues la luz le espera, pero todos los caminos parecen oscuros. La bengala de energía que le animó a adentrarse se apaga y confundido retrocede. Quizás la próxima vez que pase un cometa...






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