11/6/07

En este espacio

No podía volver atrás, los días frívolos de la calle con la cervezita en la mano y viendo pasar a un rostro tras otro, un personaje tras otro, eran inolvidables. No podía haber más mundo en la soledad de mi refugio porque toda la fantasía que cimentaba sus pilares se había evaporado. Había descubierto un espacio abierto y libre, un ambiente, una pandilla, la misma entrega de varias personas a los gozos placenteros. Desaparecieron las ideas profundas, encontré otra vez la soledad pero en compañía y me sumergí en la vida social renunciando a la jaula de mi habitación. Así ya había estado hace tiempo. Los mismos libros en la estantería, los cajones miniciosamente ordenados, la misma pared a la que me quedaba mirando absorto y una pantalla reflejando lo que mis ojos no podían ver por sí mismos. ¿Otra vez la soledad entre cuatro paredes? No podía volver atrás. Era un territorio que ya conocía, que no calmaba la ansiedad. No, nada iba a ser igual. Cuando tenía que quedarme en casa entraba aquí para refugiarme y pensar en los ratos que pasaba alegremente con la Pandilla Habanilla. Para no sentir la fría soledad pasaba por un cable y frecuentaba una catedral de bóvedas inmensas. Me daba cuenta de que existía en otra dimensión, lo veía en aquellas letras. Quizás existía más que en aquel otro mundo exterior donde lo políticamente correcto era materia de opinión. Me refugiaba aquí cuando no estaba con Bea, con Jose 'el Reggaera', con Álvaro y con tantas otras personas que quería conocer. Aquel espacio virtual que sustituía la calle cuando no podía estar en cuerpo y alma parecía que estaba solitaria pero veía gente pasar a lo lejos, como chispas de energía. Cogía una pizarra y escribía lo que quería y esperaba a que alguien se decidiera a acercarse para sentarse a mi lado y opinar lo que le viniese en gana. En aquella catedral, oscura y colosal, se podía hasta gritar. Sí, escribiría para cuando viniese compañía para poder leerle un cuento. Esperaría allí sentado con mis letras recordando cuando estaba entre los brazos de la Pandilla Habanilla.
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