2/4/07

La burbuja

No quería agobiarme con mi obsesión por ser un caballero solitario, aunque temía un futuro como un fantasma vagabundo. ‘En menos fregaos se iba a meter el niño’. Pero de tanto reservarme en casa terminé por construir una burbuja cuando tenía que haber estado partiendo cosas por ahí y peleándome un poco para conseguir un desarrollo colectivo natural. Me perdí en el espacio vacío de mi pequeña burbuja con placenteras fantasías de protagonismo, con mis libros y mis aventuras. Aquel era mi templo y el único sitio donde podía reunir legiones. Para estar más a gusto había decorado aquel espacio con pósteres de paisajes estelares, universos de naturaleza irreal surcados por colosales naves espaciales y poblados por ciudades brillantes de acero y cristal, de edificios tan radicalmente diferentes a los de aquel barrio, que se caía a trozos porque estaba sufriendo de la dejadez de los políticos corruptos. Por el cerco real andaba rápido, sin embargo, me movía solamente a hurtadillas y aunque tenía curiosidad, por mi paranoia de ser bueno, huía si me llamaban los chicos que fumaban indolentes en los bancos de las plazitas. Nunca me senté con ellos pero creo que si lo hubiera hecho lo mismo habría terminado robando bolsos, tan a gusto de torcerle el brazo a un futuro incierto.
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