21/5/12

¿Me ven o no me ven?

¿Me ven o no me ven? Es lo que a veces me pregunto, porque me siento intensamente y me gustaría ir más allá ya que me tengo muy visto, suficientemente meditado, llevo lo mío encima como para no apoyarme. Le toca a lo de fuera porque veo bastantes cosas que no me gustan como para seguir insistiendo en mis carencias. La verdad es que todo lo que veo en mi entorno deja mucho que desear, soy más intenso que todo lo grisáceo, que todos los asfaltos quemados por el sol, repletos de colillas, que todos los jardines arrasados por escombros y malas hierbas. Soy más intenso pero no importa pues parece que uno desaparece de la faz de la tierra si no tienes prestigio social, si no pasas de cien amigos en Facebook, si no muestras un rosario de fotografías sonrientes. Cuántos egos fotografiando su vanidad hasta en la parada del autobús y me pregunto qué interés tendrá que te vean el careto durante una mediocre rutina posando como una rutilante estrella. No me verás poniéndole caras al iPhone. No me verás si te interesa mi imagen, si te interesa saber qué hago mas que quién soy. Me verás si compartes un rato de charla, si te interesa una relación de largo recorrido aunque sea como el Guadiana, pero no me presiones porque adoro la libertad tanto como la compañía. Por eso quizás todos actuamos con disimulo pero si miran con el rabillo del ojo por qué no arriesgan. Quizás son tiempos difíciles como para abrir la puerta a desconocidos, a ras de piel. Y eso que la apuesta son sólo cinco minutos y qué cuesta cuando el mismo nerviosismo ya es un placer en sí mismo por las asombrosas explosiones químicas que se generan. No hay que tenerle miedo al miedo dicen, no hay que potenciar muletas, afrodisíacos o desinhibidores artificiales, solo mirar, plantarse y exigirle al mundo lo que es tuyo…
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