22/9/16

TRES SEGUNDOS

Tres segundos duró la chispa de emoción que sentí al volver a aquel club, pero las descargas eléctricas que despertaron mi recuerdo se tornaron azuladas. La melancolía por la inocencia de mi adolescencia salió de la lumbre de aquellas misteriosas conexiones y añoré cuando sonreía por nada, cuando me ilusionaba con cualquier persona que conocía. Aún no había probado la manzana del pecado. Después probé manzanas a diestro y siniestro. Las luces del ahora son tenues como las de un club secreto, derramándose tenuemente sobre los perfiles de las personas que se esconden entre sombras con sus asuntos y negocios. Yo estaba bajo un halo luminoso, a la vista de todos pero aún así nadie parecía verme. Volví a mis pensamientos. Reflexionaba sobre el motivo de mi cansancio derramando lágrimas de león sobre una cerveza y, de pronto, desde la oscuridad aparecieron unos ojos bellos rasgados que atravesaron mis pupilas para jugar con mi transmisión neuronal. Con sólo una mirada preparó un cóctel químico de alcance profundo en los tejidos de mi ser, que me hizo sentir un cosquilleo placentero por todo el cuerpo. Me levanté y me acerqué al rincón lentamente ¿De dónde has salido?-pregunté mosqueado porque hacía tres segundos aquella persona no estaba allí. ‘De la oscuridad. Soy quien deseabas cuando eras un chaval, a quien decías que necesitabas. Por fin nos encontramos aquí después de tan largo viaje’. Suspiré, tomé un trago y respondí desconfiado -‘Ya no te necesito, gracias’- Fui tajante porque llevaba algún tiempo sintiéndome completo y eso era una victoria, aunque también seguía completamente solo. La bella figura de ojos luminosos se acercó lentamente y echándome el brazo encima me susurró en el oído: ‘Te acompañaré sin preguntas. No me importa el pasado’. Su suave voz seductora me hizo titubear y pasó por mi cabeza los millones de pasos que dí buscando una quimera, el tiempo que gasté ¿Así de rápido y fácil iba a caer en la tentación? Entonces acercaste los labios, me acariciaste la entrepierna y el tiempo se detuvo. Tres segundos después me arrojé al vacío y nos besamos.


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