23/11/18

EROS GASOLINE


La belleza en ti, la armonía de tus avances en el ritmo que te acerca más de lo que crees. Te puse la mano en el abdomen e intenté retener la imagen de tu cuerpo, duro y persistente, pasando sobre mí como un tranvía que recoge momentos sin detenerse en el camino. Pude observar la luz divina de la farola filtrándose en un flequillo perfecto, derramándose gradualmente en tu piel que avanzaba desde de la sombra.
¡Clic!, una fotografía perfecta para registrar en la memoria como instante gozoso, como silencio primordial —ese que hubo antes de los pensamientos—; una instantánea como armonía inesperada que detiene el tiempo antes de agitarse en la corriente de la línea temporal de la rutina.
Fuego, sudor y orgasmo en un solo momento; minutos almacenados que se siguen saboreando como solitario remedio, pues puede que no volvamos a vernos. ¡La vida en pequeñas dosis, la belleza que se escapa de las manos pero que se mantiene en el cerebro como gasolina!
Deseo o fe, más bien Eros y esperanza; el banquete de la vida o los paisajes del futuro que se disuelven en los ríos del presente. ¿Lo que ven nuestros ojos o lo que pinta la imaginación en un personaje de cuento?



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