¿Y por qué mi huída? Me preguntaste. Me levanté de un brinco
y puse en marcha la radio. Sonaba un blues de la vieja escuela, de aquellos que
emocionaban en los rincones oscuros de los clubes de jazz. ‘One day we’ll got
heaven begin’ comenzaba a cantar una voz deliciosamente negra y familiar. ¡Sí,
algún día alcanzaríamos el cielo! Quizá por eso me escapé con alguien que me
cayó del cielo cuando estaba a punto de rendirme. La palabra ‘heaven’ seguía
resonando en mi mente: ‘Apareciste justo cuando la sensación de que me estaba
quedando sin tiempo para encontrar el cielo en la tierra empezaba a asfixiarme.
Y de pronto, antes mis ojos, un príncipe montado en una carroza entregándome
una oportunidad real de escapar y no una fantasía estúpida de película. No pude
ni detenerme a pensar, de hecho me encontraba a un escalón de caer en la
desesperación y al ver que pasaba un último tren… no pude ni pensarlo. Además me
dejaste embobado con tu sonrisa e involuntariamente mi pie avanzó valeroso hacia
la alfombrilla del coche. Y después mi cuerpo entró como un rebaño y la cabeza que
me pesaba porque no quería pensar…’ -callé avergonzado porque te partías de la
risa de mi confidencia o de mi forma de expresarla quizás, pero me contagiaste
la risa y supe reírme de mi mismo, como hacía tiempo que no me reía.
25/9/17
31/8/17
¿VOLVERÉ?
Aquella noche soñé que viajaba a la luna. Por la escotilla observaba
como me dirigía a un manto estrellado que dejaba sin palabras. ¡Oh, qué
maravilloso viajar al espacio profundo para olvidar todas las preocupaciones, pero
qué pequeña emoción comparada con la del universo en expansión! No había
sonido, sólo un profundo silencio y entonces, con una sonrisa, pude apreciar mi
voz interior confesándome que Venus era la esencia de mi inspiración serena, la
gravedad que me sostenía a dos palmos de la Tierra, la energía que me hacía levitar,
la emoción transformada en impulso. De su mano tenía que avanzar para encontrar
el camino de la evolución. Me quedé alucinado cuando me di cuenta de que podía
brincar sobre las bellas colinas de un desierto blanco infinito. La luna era
paz interior y polvo gris pero, a fin de cuentas, sólo brillaba con la
aportación de la luz del Sol. Aún así se respiraba una paz proverbial, allí
podría encontrar la serena tranquilidad del alma antes de volver a la Tierra.
Empecé a saltar para desplazarme más rápido y cuál fue mi sorpresa cuando
redoblé mi impulso con un pequeño esfuerzo y pude alcanzar una altura de veinte
metros como si pesara menos que un papel de fumar. Y grité: ‘¡Waoooo! Jajjajaja,
soy libreeee, yujuuu! Y al llegar a la cima de un enorme cráter apareció
nuestro inmenso y bello planeta azulado en el horizonte ¡Ahí va, mira aquello, puedo
alcanzar la Tierra a un golpe de tacón, sólo tengo que dejarme caer para
despertarme! ¿Volveré?’.
12/7/17
EL ABRAZO QUE ENCIENDE
Quiero que me abracen. Necesito que alguien me estreche
entre sus brazos, que me transmita todo el poder del amor mediante ese simple
gesto. Lo veo claro ahora. Quiero un abrazo verdadero, lleno de sentimientos,
porque existen los abrazos sin sentido, disfrazados de maravillosos círculos
acogedores que pueden estar acariciando el puñal de la traición o el interés
puro y duro. El que busco es espontáneo, tierno, dedicado expresamente para mí,
que no sea calco o copia de ninguno. El que me puedan dar de buena gana sin
tener que pedirlo. Eso es compasión y lo que necesito es cariño. Busco el
abrazo que recarga pilas, el abrazo que me despierte al calor del impulso
irracional sin miedo: el de alcanzar los labios y retenerlos, el que sirve para
estrechar cuerpos y vibraciones, el que todo lo enciende…
Imagen CC @PasenyVean11
Imagen CC @PasenyVean11
27/6/17
'ESTAMOS EN CONTACTO'
En la retaguardia se renuevan los deseos de volver
a poseerte, como de si mi propiedad fueran los minutos que vibramos pegados,
sudorosos, humedeciéndonos, devorándonos hasta despedirnos. Y ahora tu cuerpo y
mente están dentro de mí dándome una lección de lo que es un recuerdo flama,
que lo mismo me enciende en un callejón oscuro como en mi solitaria cama. Me
temo que esta vez son recuerdos serios por todo ese aire nuevo que viene y va y
que me refresca la mente y me entona la piel recordándote. El vello que se
eriza al sentir tu mano desde la otra punta de la ciudad, desde ese momento
pasado, posándose en la zona del pantalón que siento crecer ahora. Pronuncio y
repito tu nombre y dudo… tus gestos se grabaron mejor, tan claros que me
enciendo al revivirlos, y me doy cuenta de que es mi piel la que desea volver a
verte y de que mi conciencia de ser cabal e independiente se relaja en cada ola
de calor. Recuerdo tus ojos brillando tanto como entonces. Tienen tanta fuerza
tus gemidos en la memoria como cuando nos apoyábamos sobre ellos para llegar
tan lejos y tan alto. Y tengo que sentarme en medio de una calle pintoresca
para sostener tu nombre que casi se me escapa entre los dedos. Recodar cómo te
movías me hace revivir el éxtasis de la experiencia aquí en la linde de la
ciudad, a tres kilómetros de ti pero quizás más lejos. Y me doy cuenta de que te
hubiera necesitado, de que hubiera cambiado fácilmente cada puesta de sol serena
por la excitación de tu tacto. ¿Pero que fue lo que dijiste cuando nos
despedimos? “Estamos en contacto” y me desengañé al leer entre líneas de una
frase tan corriente. Y al final me veo conteniendo la respiración, sentado en
un viejo banco de piedra bajo la luz tibia de las farolas que se derrama por
las hojas de los naranjos, reconociendo que, como dijiste, así ha sucedido: a tres
kilómetros y dos semanas sin saber de ti, y a pesar de que tus palabras
vaticinaban lo contrario, he vuelto a sentir tus manos y por fin he recordado
tu nombre.
31/5/17
TE AMO
Tienes un don, no se cuál pero es uno que me gusta. Te amo
con o sin razón, quizá porque es un amor altruista. Buscaba a alguien como tú, ahora
que estoy seguro de que soy el hombre que he buscado toda mi vida. Por fin me
amo y me produce ternura. Pero hay una clase de belleza dentro de ti que
sobrepasa tu hermosura y mi amor propio, por eso te amo. Median razones contigo
pero la tentación es mayor y te amo porque caigo y caería mil veces, sí. Te
gusta seducirme y lo consigues cada vez que quieres, transformándote en deseo me
hechizas y no puedo más que amarte. Te amo por tu cuello de cisne que es la entrada
ideal para un rosario de besos. Te amo por el morbo que transmites… no sé qué
haces pero llega profundo, mientras yo no se cómo desmadejar mis nervios. Te
amo por tu perseverancia, por tu curioso interés en mí, que no soy nadie. Te
amo por la poesía y el drama que le pones a todo; porque eres seriedad y
diversión, te amo. Te amo porque con tu música se deshacen mis pensamientos
como pompas de jabón a mí alrededor, y aunque me vuelva un gato que las persigue
no te cansas de insistir hasta que das con la tecla que desconecta mi dispersión.
27/4/17
FLOTANDO EN UNA BURBUJA SEXUAL
Junto a ti era difícil apreciar que no había salido de mi
burbuja pues se había vuelto más agradable con dos ¡Pero para qué leches tanta
comodidad! La aventura me animaba a arriesgarme valerosamente y mi cuerpo lo
pedía. Si la semilla germinaba, tarde o temprano, nos convertiríamos en una
planta de bellísimas hojas pero también de espinas, pues tendríamos que compartir
nuestros conflictos más íntimos después de haber compartido toda la ilusión. Había
aceptado que tenía que ser más transparente y me desconcertaba seguir sintiendo
reservas. Me desconcertaba tanta fantasía y tanta estrategia. La imaginación
era fría, demasiada fría, en realidad, como para que las sintieses como flechas
penetrando en tu pecho ¿Pero es que no había aprendido nada de aquellos años de
locura? Algo aprendí cuando buscaba a alguien que no era yo, cuando creía que mi
fe ciega iba a materializar el amor en cualquier rincón, persiguiendo a personas
vitalistas que brillaban devorando la vida, que andaban pegados al instante sin
ningún pudor. Y yo los seguía rezagado, soñando ser como ellos que no
necesitaban a nadie para quererse. Haciendo méritos para que me quisieran hasta
ofrecía mi cuerpo si aquello me conducía al paraíso de los sentimientos. Después
buscaba conversaciones profundas en las que me creía ciegamente los cuentos
ajenos mientras que, tartamudeando, intentaba colar los míos. En realidad, sólo
hablaban de sí mismos y sospechaba que era deseado como cualquier joven de
piel de melocotón y no porque tuviese un aura especial que me hiciera distinto.
Y yo mientras flotando en una burbuja sexual que me trasladaba sobre nubes de
algodones, seduciéndome con la idea de atrapar en mi espacio circular a una persona
excepcional que fuera capaz de amarme sin medida… lo que yo no hacía. Pero, en
fin, el camino seguiría provocando encuentros, dosis de una intimidad intermitente
y complaciente, y quizás en otro de aquellos asaltos, en otra de aquellas
piruetas sexuales… la riada de un amor profundo.
11/4/17
IRREMEDIABLE VIAJE HACIA TI
‘Nos alejábamos de
nuevo de las personas como un cometa pero restábamos kilómetros al nuevo mundo
soñado. Era asombroso, la naturaleza se difuminaba en la oscuridad y se reducía
a un resplandor circular en el asfalto. El reflejo en nuestros ojos
transformando las imágenes que nos rodeaban en óleos abstractos. Era tal la
explosión sensorial que recibíamos de las montañas serpenteantes que parecía
que se acercaban alargando brazos amenazantes de piedra. Y nosotros arrojábamos
gritos de júbilo como defensa, gritos que rebotaban en las paredes rocosas y
volvían potenciados por el eco…’ Conducías en silencio y yo absorto en mi
burbuja literaria de linterna. Encendí la radio. El blues sureño me ayudaba a trascender.
Las palabras fluían en mi cabeza en un manantial revolucionado. Intenté
hablar pero mis expresiones eran tan mentales que no pude articular palabra. Te
pedí ayuda haciendo esfuerzos telepáticos, pero ya me habías rescatado una vez.
No era justo exigir más de ti pues sabía que me deseabas. Pero ya me habías
cautivado. Y estando seguro de mis sentimientos no entendía porqué no salían a
través de mi boca declaraciones de amor exaltadas cuando entraban fácilmente en
el ordenador. Escribiendo frente al foco de una pantalla resplandeciente, al
menos, suavizaba mi potente monólogo interior y relajaba mis inquietudes. Construir
una historia de amor era un proceso muy elaborado y necesitaba profundidad, por
eso creía que, tarde o temprano, teníamos que hablar. Es más, deseaba escucharte
atentamente para conocerte mejor, para saber tu versión de la realidad, si todo
era una breve ensoñación o si también te ilusionabas al hablar. No era tan
descabellado conseguir sincerarse en una conversación cara a cara, íntima, sobre
lo que estaba pasando entre nosotros. Tú querías libertad. Yo, realmente,
quería interesarme por un vasto mundo lleno de gente diversa pero mi atención
decaía a tu lado. Tu fuerza de atracción se imponía porque era tu conquista lo
que verdaderamente anhelaba y mi victoria que la riada de mi corazón inundara
el tuyo. Peor aún, tenía la osadía de molestarme porque exigía ser
correspondido, más allá del deseo, con toda el alma. Pero en aquellas
circunstancias, dos solitarios con dos mundos paralelos en órbita, era normal
que sólo escribiera cuadros de naturaleza reflexiva y declaraciones secretísimas
de amor. Lo mío era vicio. Sabía que no me hacía nada bien detenerme en tantas
reflexiones y yo erre que erre, cuando tenía aquella fulgurante aventura
pintando paraísos delante de mis ojos y te tenía a ti desprendiendo calor a mi
lado. ¿No notabas mis lágrimas de emoción? ¡Cómo ibas a notar que te estaba
entregando mis pensamientos! Pero, en fin, guardé silencio. La música
elevándose en el desfiladero, una piedra bloqueando mi garganta y un ‘te
quiero’ perdiéndose en el abismo del silencio. De momento, la montaña me había
vencido… Callé pero entendí que no podía controlar tu hechizo, que era irremediable
mi viaje hacia ti.
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