3/3/12

Esta contagiosa alarma...

Todo los descubrimientos interesantes se hayan dentro de uno mismo, las reparaciones gratificantes, casi estoy convencido que las únicas posibles, en nuestro ático profundo porque del mundo poco se puede sacar, quizás mucha desesperanza. Sumergirse en la contagiosa alarma imperante es inevitable, nada más hay que leer el periódico o sondear la opinión. Parece que no hay peor esclavitud que ser ciudadano hoy en día, nada más hay que echar un vistazo para ver lo horrible que puede llegar a ser la sociedad. El poco espacio que queda para la liberación, para encontrar breves suspiros de felicidad, parece que cada vez es más cuestión de intimidad. En la cosa pública nos han conducido a un estado de shock para vaciarnos de contenido porque no convienen las hordas de ideas sino el control y la represión. Crece el tufillo de una esclavitud renovada. Mucho tenemos que decir de lo que aporta cada uno pero esta manta de escepticismo que ha caído sobre nosotros, este velo sobre los ojos, es resultado de mucho esfuerzo de las esferas dominantes por su miedo a la libre expresión, como freno a la revolución de la mayoría, al sobreseimiento de los prejuicios. Es la compensación al trabajo personal de cada uno, de cada conciencia, en la búsqueda de la liberación y del bienestar. Ha sido un largo viaje desde la conciencia colectiva y la lucha de los derechos civiles y de igualdad hasta el neoliberalismo y el capitalismo salvaje como única opción. En cualquier caso, mientras este tsunami siga dirimiendo que dejará en pie, la lucha individual continuará, aunque sólo sea para que nos dejen disfrutar del encuentro con nuestro propio placer y de los pocos sorbos de bienestar que podamos conseguir. Y que nos acusen de hedonismo…
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