23/1/12

Comparto sueño de extraña ambigüedad

Sueño mañanero en los que me veo retozando con una mujer madura, es extraño a estas alturas. Sobre un colchón en el suelo, con una copa de vino blanco, roces, magreos, besos, lamidas de pezones, masajes en los labios. Una especie de demostración de cariño derivada hacia el juego sexual en una fiesta de esas que se prolongan en una casa extraña tras la movida nocturna. Nada parecido al sexo duro y rápido que resuelvo con otras personas. Algunas veces pienso que algo así, más taimado, relajado y gradual me excitaría mejor que los arrojos en los que desemboca la pasión desmedida de las explosiones químicas, que son más mentales que epidérmicas. Lo más raro es que todo se desarrolla en presencia de amigos, mientras que otros departen yo profundizo reliado entre abrazos y sábanas escenificando un cariño sexual en público que es más femenino que la arrobada camaradería que practico a trompicones, más privada, más secreta, que desahoga pero que no calienta con una llama tenue porque son explosiones calmantes que relajan los nervios. Pero, sin embargo, estas otras están rellenas de ternura porque se sirven los sueños de los recuerdos y éstos fueron marcados por una mujer que compartió muchas risas, abrazos y arrumacos de sofá en reuniones en que las que de la multitud me aislaba…
Publicar un comentario