25/6/12

La esperanza del amor

Pero en el fondo extendida a lo largo de dos décadas la esperanza del amor, que se dice pronto. Con altibajos pero siempre presente como un río subterráneo, mediatizando todo y a todo el mundo ¿Qué podía ayudar a esa materialización de los brotes verdes? Podría relajarse de la manera adecuada, si no terminara agarrándose los bolsillos para no delatar sus manos en tensión. Quizás era necesaria una apuesta aun a sabiendas de que podía perder pero las probabilidades aumentarían jugando otra vez, si por lo menos se ofreciera con cierta precaución, con paso lento y seguro pero tímidamente expuesto. Sí, una vez más intentaría una apertura, otra vez mas intentaría esquivar el enroque de una solitaria exposición. Soñaba con el momento en el que formar una nueva alianza en la que entraría poco a poco con la mejor de las actitudes para tejer una tela de engaño probablemente porque no sería la persona confiada que siempre había sido, como se podría esperar después de dos décadas deseando la entrega total y no ejerciéndola. Aunque quizás por amor terminaría doblegándose, quien sabe si al final la arañita podría quedar atrapada, porque el amor podría ser como una lenta transpiración en esa burbuja que había desplegado a sus alrededor. Sí quizás el amor pudiese aparecer con un envoltorio diferente a la conocida explosión de hormonas de la pasión o del cada vez menos acertado flechazo. Primero la seguridad después, la comprensión y la absoluta rendición a la buena fe del donante de corazón. Cuando tenía veintitantos solo pensaba en el enamoramiento como paso previo para formar una pareja pero todo ese cuento se malgastó en platonismos y por la mala puntería de cupido. Ya con una actitud más fría sabía que nada llegaría con tal intensidad pero a buen seguro se sentaría en un cómodo sofá cantando canciones y cepillándose el pelo a la espera de que un click despertara la sabiduría, la iluminación…
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