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17/9/08

La fiesta de la música

Oye, qué bueno. Pues me vino bien la Madonna, a pesar de todo. A pesar de la sobrexcitación de los sentidos por los muchos efectos y la frialdad de ver un espectáculo planeado al milímetro fue todo un acontecimiento, y las imágenes y ráfagas de música perduran al día siguiente en la memoria. Impresionante la convocatoria, impresionante ver a tanta gente interesante reunida en un megaconcierto a mil decibelios. Las luces, ese mar de estrellas hechas de móviles, los gritos ensordecedores de la peña, los aplausos, la ola contagiosa de miles de manos…Eso fue lo mejor sin duda. Y de fondo, una Madonna apreciable sólo en las pantallas porque de otra forma se veía sólo como una diminuta hormiguita bailando, bailando…Qué portentosa forma física la de la Ambición Rubia. Se tiró la tía, a sus cincuenta añazos, una clase de aerobic de dos horas, que para cualquiera sería quedarse sin resuello. Admirable. Es verdad que en algunos momentos el concierto te dejaba frío. Pocas canciones conocidas y las que lo eran modificadas al extremo pero ella estaba allí, en el mismo recinto que nosotros, diciendo ¡Hola Sevilla! Y preguntándonos con acento güiri. ¿Te gusta, sí? En fin, podía haber sido mejor (Los medios la critican hoy como previsible y le ponen un regular de nota) pero os aseguro que a este que no era fan le queda satisfacción al día siguiente y…
¡wow, toda esa gente en comunión pasándolo bien!

15/9/08

Hola Madonna!

Cantará con su voz ronca y temblorosa, se revestirá con bailarines y bailarinas de infarto que interpretarán coreografías que la adornarán de juventud, pero esta loba del pop sabe del negocio del espectáculo más que nadie. Sabe reciclarse, rodearse de los mejores elementos de la industria discográfica para haber sobrevivido a las convulsiones. Es todo un fenómeno musical que llega a esta ciudad, Sevilla muerta de aburrimiento, que naufraga en las carabelas desde el año 92. De todas formas la diva mirará con los ojos bien abiertos el ambiente de las calles, sentirá en su rostro mortecino la caló y el sol más envidiado en todo el mundo. Divisará a lo lejos la giralda exclamando ¡Oh, What a nice dick! Dirá ¡Ole, flamenco! Cuando le lleven a degustar esas hermosas gambas y el jamoncinto reluciente exclamará ¡wow, qué rico! Mientras unas cincuenta mil personas corrientes harán sus preparativos para asistir a uno de los conciertos de más relevancia de los últimos años en la capital. Madonna desata pasiones en sus fans pero la mayoría de los asistentes de este evento acudirán con la mosca detrás de la oreja, entre los que me encuentro, dispuestos incluso a perdonarle que no cante bien y se ahogue, porque con su visita calentorra nos ha reanimado del tedioso verano. Y a ver si sigue en alza la cosa y Sevilla recupera panorama musical, escenario y mérito. Que por bonita no queda pero tendríamos que dejarle abierta la boca a la gente con movimiento, que para eso nos miran desde todo el mundo.