2/9/11
Alivio
De vez en cuando, no obstante, hay una vía de escape. Uno saca el cuello por ahí y realiza un par de movimientos dentro de lo posible que merecen un grabado en un hueco de la memoria. Lo mismo se pasa de hacer gluglu a poder descargar un grito de liberación. No me refiero a un grito sonoro, lo mismo en silencio, sin llamar la atención puede uno liberarse de tensiones o deshacer la carga más liviana. No hay nada más agradable que sumergirse en ese estado de tensión y sentir como el agua desdobla tus nudos después de la primera fría sorpresa, que el mar te de una paliza, por ejemplo, y te deje en un estado de relajación sobre la toalla sintiendo como lo cálido absorbe la humedad del cuerpo. O de arrojarse a otras superficies más duras pero que provocan mareas tan intensas. Este año también tuve mi momento, por eso doy gracias al mar, doy gracias a los elementos que lo permitieron. A veces hay alguna voluntad y unas manos que me sumergen en el alivio necesario…
20/6/11
¿Cómo?
La constancia para lo bueno o para lo malo, admitiendo lo subjetivo de separar las cosas en dos categorías puras, tiene muy buena prensa en el primer caso y en el segundo se le considera el vicio, pero ¿cuál es la medida? Muchas veces existe el deseo de quitar el freno a ver dónde se llega y eso, existiendo un elemento externo que es la prudencia, es harto difícil de conseguir. Llamar a una puerta, por ejemplo, en la que sabes que hay un tobogán tras ella, a dónde puede uno llegar, cómo se llega a una estrella, cómo se vence al alba…
1/6/11
el remedio
No te vayas cuando tengas bajones porque luego es difícil abrir esa jodida puerta pero por esta vez hay remedio porque sueles dejar un hilo que te mantiene conectado aunque lleves las tripas repletas de helio, sólo que ese vértigo...
el remedio es algo que te hace soñar constantemente que has perdido el camino de vuelta cuando el sueño mismo es la salvación porque recuerdas que partiste en busca de una aventura intensa, vibratoria, sacudes los cimientos de ese plano padecer, de ese valle o cueva en la que siempre resbalas el pie, sabiendo que cuando despiertas te agarras a esa luz muy real que se te cuela por la persiana entornada, recordando que el reloj vuelve a contar de cero nace un suspiro con la certeza de que todo tiene solución.
el remedio es algo que te hace soñar constantemente que has perdido el camino de vuelta cuando el sueño mismo es la salvación porque recuerdas que partiste en busca de una aventura intensa, vibratoria, sacudes los cimientos de ese plano padecer, de ese valle o cueva en la que siempre resbalas el pie, sabiendo que cuando despiertas te agarras a esa luz muy real que se te cuela por la persiana entornada, recordando que el reloj vuelve a contar de cero nace un suspiro con la certeza de que todo tiene solución.
26/5/11
Oscuro
Hablan de un ser oscuro pero es la sombra que todos llevamos, ocurre que frecuentemente nos asusta, parece desmesurado, con el aislamiento a veces sobrevalorado y luego parece corriente cuando se comparte espontáneamente. Ocurre que los cuentos, filosofías, religiones nos parten en dos pedazos, bien y mal cada uno por un lado, irremediablemente castigados cuando uno se balancea hacia las zonas prohibidas, no reconocemos esos monstruos cuan todos tenemos algo de tiranos, yonkies, putas, piratas y otros personajes que nos pueden tocar vivir inesperadamente a ratos de debilidad, e irremediablemente somos agobiados porque el ángel se nos escapa a cada momento que el buen juicio se nos descuida, y después sufrimos agobiado con la vista puesta en la pureza que se nos aleja…
6/5/11
Escape
Escapar de los vientos preciosos que zarandean filamentos nacidos de la preservación
Los duros enlaces costosos de olvidar porque diariamente se encrespan inesperadamente
Si no es el sol son las hojas las que despiertan la conjura de la vida sobre la emoción, explotarían los gozos si no fuera por la razón que impulsan los sabios calladamente.
Nacida una visión desde la grandeza por la gloria de una brillante imaginación
Fueron los momentos espesamente verídicos los que fundieron el plomo de la elevación.
Diametralmente opuestos son los iconos que se erigen en modelos, en guías suficientes,
Demuestran las cortinas que hay que rasgar para ver la meridiana realidad
Y el descubrimiento de un nuevo mundo llega como una losa, no como la redondez, el círculo perfecto que nos habían dibujado, demuestran más bien los principios al límite,
Los precipicios que generan código rojo, por muchos arcoiris que brillen en lontananza
Por allí no has de pasar, pirata, demuestra tu ahínco resistiendo la inercia de la cordura
Los duros enlaces costosos de olvidar porque diariamente se encrespan inesperadamente
Si no es el sol son las hojas las que despiertan la conjura de la vida sobre la emoción, explotarían los gozos si no fuera por la razón que impulsan los sabios calladamente.
Nacida una visión desde la grandeza por la gloria de una brillante imaginación
Fueron los momentos espesamente verídicos los que fundieron el plomo de la elevación.
Diametralmente opuestos son los iconos que se erigen en modelos, en guías suficientes,
Demuestran las cortinas que hay que rasgar para ver la meridiana realidad
Y el descubrimiento de un nuevo mundo llega como una losa, no como la redondez, el círculo perfecto que nos habían dibujado, demuestran más bien los principios al límite,
Los precipicios que generan código rojo, por muchos arcoiris que brillen en lontananza
Por allí no has de pasar, pirata, demuestra tu ahínco resistiendo la inercia de la cordura
24/12/10
Volveré con cosas más sencillas
Son enormes las cuestiones que abordé cuando, es verdad, casi no podía reunir unas cuantas palabras sin irme por las nubes, generalizaciones, conceptos abstractos, intentos de racionalizar. Entré con todo el engranaje del auto control tirándome de los pies y se me desbordaron los ríos de la impaciencia porque hurgaba en el mismísimo infierno. Entendí que tenía que relajarme, que me había pasado de escrito-terapia. No buscar más, no cambiar nada, soy así… solo quiero jugar. Superficie, imágenes, ventanas a la intimidad de la gente, orgullo. Milenio, centuria, la rabia de una generación inflada a imágenes, superhéroes, dioses y diosas, ciudades prodigiosas, vuelos de bondades entre generosos espectáculos de sangre y fuego, quedaron relegados por un aterrizaje forzoso en la más pura y cristalina realidad…
7/6/10
Los golfos inquietos

El calentón sobre el asfalto se acumula en las esquinas de los edificios, allí donde se derraman historias calientes sobre una alfombra de restos de cervezas y pipas, los golfos aburridos se agarran del paquete para elevarse sobre el desierto urbano. Y hay veces que consiguen encaramarlos en un pedestal, como para demostrar de que es mejor humedecerse que pasar tanta sequía por no tener cojones de salir de la rutina. Si se aburren pueden construir una erección y sentirse carne caliente, en un escenario devastado, pero ejerciendo su mando con el morbo de las sombras que espían a sus espaldas. ¿Quién se va a enterar? Hay recodos suficientes entre setos y ladrillos, escalones sombríos escondidos de los cotilleos de las vecinas, porque sus hogares y sus camas están repletos de familias desunidas dándose voces a la espera del cocido. A los golfos inquietos les quedan las veredas ocultas para escapar, la intimidad entre naranjos y bloques de cemento, sí, pero con la cabeza hirviendo y el cuerpo pidiendo una sacudida secretísima tienen el poder de enriquecer su territorio. Pueden así transformar su rabia en vigor, hacer especial su elevación sobre el aburrimiento porque al menos una puerta se abrirá si se dejan llevar por una ola de pasión urbana. Cerrando los ojos en una cavidad templada y húmeda incluso podrán imaginar que rompieron las reglas de la compostura antes de llegar a casa. Cuando el mundo aprieta pueden joderse cuantos sueños románticos queden apoyado en simple pared de hormigón. No hace falta más que un metro cuadro caliente para liberarse…
Las pasiones escondidas durante el monótono transcurso de las horas del calor explotarán como petardos silenciosos, las tentaciónes se materializarán en cualquier vulgar rincón, donde saben que podrán ser elevados por una sucia corriente de placer clandestino. Así deambulan por el barrio como vecinos aburridos, dando viajes para comprar tabaco, refrescos con burbujas y bolsas de pipas, sacando a la calle su potente horno sin que nadie lo sospeche. Las miradas bajas, como si también pudieran notarse sucias, recorren las aceras y la fantasía les lleva a formarse la esperanza de que recuperarán ese algo especial que les hacían ser intrépidos. Un sol sahariano calienta el asfalto y parece imposible que pueda haber animal humano merodeando en el barrio, pero un ángel se fríe entre sus alas porque hierve el deseo...
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