16/10/16

AQUEL TOQUE DE ALMA MARCADO EN MI MEMORIA

Ahora, esa es la palabra a la que hay que agarrarse. Más cuando hace tiempo que se disolvió nuestra relación y persiste la excitación de tantas vivencias, que parecen que relucen como el oro desde entonces y la balanza de los pensamientos se inclina por eso hacia los recuerdos. Siento con profunda emoción la intensidad de pequeños momentos del pasado, como cuando mi mano se deslizaba por una espalda que era mi pilar. Por besar unas manos con reverencia me veo estremeciéndome en el presente perseguido por un fantasma que me acaricia la nuca con sus labios. Y es entonces cuando deseo una pasión tan intensa como aquella pero sabiendo lo que sé, sin mortificaciones, desplegando mi divino interno para transformarme en una serpiente que hipnotice con su lengua bífida. Pero mi error es recorrer la distancia desde las pieles que acaricio en el presente hasta tu carne de entonces. Sin duda aquella mirada dulce recorre la línea del tiempo cada vez que unos ojos se posan brevemente sobre los míos con un gemido visual que me excita, brillando en la oscuridad con un lagrimeo de placer. Y aunque de respaldo a esa mirada me asombran unos labios nuevos que se ofrecen húmedos, unos labios que prometen, aún no han articulado palabras románticas que me hechicen, que me hagan olvidar aquel toque de alma marcado en mi memoria.




29/9/16

FÓLLAME COMO NUNCA ESTA NOCHE

En una discoteca solitaria que sonaba a lata te encontré cuando derramabas lágrimas sobre una copa. Sonaba una guitarra maestra que adornaba tu melancolía con un dulce erotismo. Tu eco sensual me provocó una pasión irresistible. También de lamentos estaba hecho mi profundo pozo solitario en aquella barra metálica y fría ¿Alguien más rondando? Supe que no habría problemas cuando me miraste con agrado al sentarme a tu lado y tu sonrisa convirtió mis vértebras en un acordeón y mi cabeza en una sala de violines…
-Emborráchame y fóllame como nunca esta noche…
-Genial, soy un caballero pero si me provocas puedo ser también un sátiro. Y que quieras las manos de un desconocido esta noche alrededor de tu cuerpo me hace sentir un hombre poderoso, mmm, sí. Me encantaría arrastrarte a la habitación y hacerte sentir cada centímetro de tu piel. Alimentaré tu belleza con mis caricias y palabras. Tendré la tentación de dominarte, sí, pero sólo para llevarte al éxtasis, para que disfrutes de tu belleza sintiéndola intensamente. Yo te guiaría, por si no conoces mi forma de hacer las cosas, para atraparte, para enseñarte mi sentido del placer que creo que te gustará, pero tú me hechizas ahora cuando sonríes al acariciarte la cara. Tus ojos aumentan de tamaño, qué maravilla, ojos oliva veteados de ilusión por lo que va a pasar cuando nos desnudemos…


22/9/16

TRES SEGUNDOS

Tres segundos duró la chispa de emoción que sentí al volver a aquel club, pero las descargas eléctricas que despertaron mi recuerdo se tornaron azuladas. La melancolía por la inocencia de mi adolescencia salió de la lumbre de aquellas misteriosas conexiones y añoré cuando sonreía por nada, cuando me ilusionaba con cualquier persona que conocía. Aún no había probado la manzana del pecado. Después probé manzanas a diestro y siniestro. Las luces del ahora son tenues como las de un club secreto, derramándose tenuemente sobre los perfiles de las personas que se esconden entre sombras con sus asuntos y negocios. Yo estaba bajo un halo luminoso, a la vista de todos pero aún así nadie parecía verme. Volví a mis pensamientos. Reflexionaba sobre el motivo de mi cansancio derramando lágrimas de león sobre una cerveza y, de pronto, desde la oscuridad aparecieron unos ojos bellos rasgados que atravesaron mis pupilas para jugar con mi transmisión neuronal. Con sólo una mirada preparó un cóctel químico de alcance profundo en los tejidos de mi ser, que me hizo sentir un cosquilleo placentero por todo el cuerpo. Me levanté y me acerqué al rincón lentamente ¿De dónde has salido?-pregunté mosqueado porque hacía tres segundos aquella persona no estaba allí. ‘De la oscuridad. Soy quien deseabas cuando eras un chaval, a quien decías que necesitabas. Por fin nos encontramos aquí después de tan largo viaje’. Suspiré, tomé un trago y respondí desconfiado -‘Ya no te necesito, gracias’- Fui tajante porque llevaba algún tiempo sintiéndome completo y eso era una victoria, aunque también seguía completamente solo. La bella figura de ojos luminosos se acercó lentamente y echándome el brazo encima me susurró en el oído: ‘Te acompañaré sin preguntas. No me importa el pasado’. Su suave voz seductora me hizo titubear y pasó por mi cabeza los millones de pasos que dí buscando una quimera, el tiempo que gasté ¿Así de rápido y fácil iba a caer en la tentación? Entonces acercaste los labios, me acariciaste la entrepierna y el tiempo se detuvo. Tres segundos después me arrojé al vacío y nos besamos.


14/9/16

PLAN MALÉFICO PARA AMAR

Cuando eres joven no necesitas preocuparte, simplemente vivir. Y quieres hacerlo todo brillante, piensas que nada podrá contigo y que podrás tener a quien quieras. Y ves curvas que se mueven y levantan suspiros. Eso es atracción pero también admiras secretamente a supermanes. Entonces descubres que lo mejor es bailar como un robot mientras tu corazón pega saltos a diestro y siniestro. Y un día de tu vida llegas a la conclusión de que el amor es universal porque abres tu mente. Ves que se despliega ante tí un terreno lleno de oportunidades y piensas que todo será más fácil a partir de entonces. Después, con todo cuidado, vas dando pasos para salir del hogar e ir en busca de la fiesta de la vida, donde pruebas a diestro y siniestro, pero sobretodo quieres atrapar a alguien con un plan maléfico para amar. Quieres que las cosas pasen como deberían pasar pero un día piensas que todo va bien y al siguiente te das cuenta (oh no) que pones más luz en una persona de la que sus ojos quieren vislumbrar. Ves sus ojos brillantes aunque no haya hechizo en su corazón y no sabes cómo borrar su imagen de tu cabeza, pues comprendes que es ahí donde reluce su correspondencia. Y entonces comprendo que el diablo del deseo amaña el reflejo del querer en mi imaginación. ¿Y si no porqué esa atracción loca me hace suspirar justo antes de retomar la fantasía de amarte para saborearla un poco? 








27/8/16

NECESITARÉ A PEGASO POR SI COINCIDE QUE EL AMOR FLOTA EN EL AIRE

Desde que empezaste a darme morbo, prólogo de un deseo, caricias son tus imágenes cuando te acercas a mis ojos susurrando. La visión de tu desnudo me impacta. Admiro tu preciosa piel blanca decorada con elegantes tatuajes y las líneas morbosas de tu cuerpo, que son de una perfección clásica. Por tu belleza seguro que desciendes de una estirpe romana. Por tu belleza me quedé prendado cuando te vi descansando en un cómodo sofá en la pradera del jardín de las delicias, y la pasión se me desató pues imaginé que tu compañía sería morbo y delicioso pecado. La luz de tus ojazos, que me seducen e hipnotizan, cae sobre mí descubriéndome un paisaje de páramos plagados de sátiros y duendes desnudos que nos animan a devorarnos como locos. De Magos y brujas que reparten licores y pócimas que evaporan la poca timidez que me queda. Acaricio tu delicada piel y brisas afrodisíacas remontan tus blancas laderas. Te incorporas, me haces una señal para que me acerque, me sostienes la barbilla y derrites mi boca cuando introduces suavemente tu lengua. Me hechizas con el cáliz de tu boca, con la bella amplitud y finura de tus labios, y me entrego mientras reyes y caballeros se pelean por un reino de diamantes. Simplemente te metiste en mi mente a bocados y se me erizó la piel. Tu sonrisa se convirtió en la cama circular que brilla en mi oscuridad, donde deseo fundirme contigo en una maravillosa estrella roja fugaz. Tus ojos recogen la vía láctea tiñéndose de plata y allí se refugia el cielo al que yo aspiro pasear. Todas las líneas que marcan tu figura son bellas, como las de tu cara grecorromana. Todo lo que ocultas deber ser delicioso. Si te abrieras a mí mezclaríamos nuestro néctar estirando nuestros cuerpos reliados. Colgados del cielo le daríamos razones al tiempo para que brillase como el oro. Le daríamos crédito a una pasión que nos eleve por un camino de plata. Los apetitos del cuerpo, del espíritu y los regalos del deseo que habíamos estado guardando bajo siete llaves serán entregados entre caricias. Porque el aura que desprendes me atrapa, promesa de que me vas a diluir en el cielo, de que vas a escuchar mi alma latiendo de orgullo sobre tu pecho abierto. Y no habría lugar mejor para ascender a la gloria como la espiral de compartimos flotando, como el vuelo que nos conduce a un país de maravillas arquitectónicas diseñadas en nuestros cuerpos. Y desnudos y abrazados necesitaré a Pegaso por si coincide que el amor flota en el aire y pueda agarrarlo de un brinco…


5/8/16

LA VICTORIA DE TU DULCE TERNURA

Precioso cuerpo, cada detalle es bonito’.- pensaba mientras te admiraba y me preguntaba como sería recorrer con la lengua cada uno de tus rincones cuando me lancé loco por tus suspiros. Inicié un largo camino húmedo. Jugué con los caracolillos de tu pubis, tan aterradoramente atractivos, y después seguí lamiendo dejando un viscoso río de saliva que se mezcló con sudor y sabor a gel barato de motel. La música nos envolvía en un blues melancólico y el ambiente se había tornado plateado, pues los rayos de una luna llena sonriente se filtraban por una persiana incompleta. Nuestros sentidos concentrados en cada acercamiento, en cada caricia, en cada roce de nuestros labios. Descubríamos nuevas sensaciones de placer mientras nos dibujábamos en la piel con los pinceles de miles de filamentos rugosos. Cada fibra nerviosa pendiente de la sensación de humedad tibia y la descarga electrizante que brotaba donde caprichosamente decidíamos lamernos. Y descarga tras descarga el éxtasis. Bajo el hechizo de la luna se nos desató un hambre salvaje de saborear cada pliegue profundo, húmedo y tibio, de nuestro sexo. Sentí que era lo que siempre había deseado, que un bello cuerpo de perfil plateado me tocara la fibra sensible más secreta.Y recorriendo un camino de explosiones químicas nos fundimos intensamente en un movimiento acompasado. Sintiendo la serenidad de un deseo concedido eran deliciosos los actos silenciosos que me hacían recuperar la fe en el deseo humano. Aunque tú me susurrabas al oído palabras de aliento, palabras que sonaban a reflejos de luz dorada en la laguna de mis sentimientos. Palabras que deseaba creer. Fue tu dulce ternura presente en cada roce la que expulsó la luz azulada de la desconfianza lejos de nosotros. En aquella burbuja en la que me envolviste con tu seducción no importaba nada que estuviera fuera de sus límites. Tampoco dentro había dónde, cuándo, ni por qué. Y en esa revelación, con una sencillez pasmosa, tuve conciencia de que estaba viviendo un presente de felicidad radiante que nunca olvidaría. 




29/7/16

EN UN MUNDO CONVULSO

No hay nada más especial que lo íntimo, no hay terreno donde sea más absurdo parecer un buen chico, porque no caben prejuicios ni juicio moral. Es supervivencia dentro del deseo profundo, es expresión con las tripas y al que no le guste que mire para otro lado, que juegue para su distracción con los recargados ornamentos del espectáculo mundial del Ser Humano. Ya no hay búsqueda de romances ideales, no se ven las cimas que debían ser coronadas por el éxito entre tanta bruma. La carne ha vencido pero la carne es bella. No era cuestión de voluntad no haberse agarrado a alguien sino de que cuando el mundo daba señales de su colapso, a muchos nos cogió arreglando los cajones, debatiendo fundaciones de nuevos proyectos, situándonos en una realidad que parecía menos poética. Supimos que algo raro pasaba cuando pequeñas erupciones de lava comenzaron a brotar en nuestros corazones porque pensamos que era el fin del mundo. Las bóvedas de las celdas se ondulaban con los colosales movimientos de la fuerza vital largo tiempo atesorada. Saltaban esquirlas de los recovecos del templo. Se formaban ondas en lagos subterráneos que habían estado por mucho tiempo en calma. Como yo, que de la rígida roca me desprendí y me entregué al imprevisible viento. Y preguntándome cómo aprovechar aquella fuerza centrífuga en favor de mi íntima revolución, decidí ponerme a caminar sin más. Una riada de palabras no podía explicar tan valeroso impulso ni la incertidumbre que se cernía sobre mis pasos. Deseaba como siempre, en las calendas en las que se nos despierta el alma, abrazar con fuerza a alguien mientras el mundo cedía a nuevas convulsiones, pero ya lo deseaba caminando, posando los ojos en cada hechizo, como si pudiera ocurrir que cayera seducido en cualquier paso perdido.