2/12/16

VENUS STARMAN

Me siento como un astronauta cuando imagino que la ingravidez me traslada fuera de la habitación. Hoy por eso estoy con Bowie, besando su recuerdo, cantando ‘Starman’ con una guitarra en la orilla del mar. Sueño que interpreto como él, con esa voz increíblemente aguda y brillante, la canción con mirada de momento vital, de las que atraen como un imán y te dicen ‘entrégate’. La melodía, la necesidad de expresar que te acepto, que me aceptas, me acerca a tu personalidad en tu atenta escucha y creo poder estar hipnotizándote pero… ¡Oh! Eres tu quien me domina con tu mirada de ojos verde-violeta conquistándome, alzándome de esta piel porque me acaricias mientras toco la guitarra. La espuma de mar rodeándonos, salpicando nuestros cuerpos tan diferentes pero tan parecidos. Tus gestos son de Venus pero naciste en la otra orilla y tu historia de sacrificio te ha llevado hasta mi regazo, en esta orilla del mar. Susurrándote la canción acerco mis labios hambrientos a tus pechos, que brillan en la oscuridad. Y para no intimidarte reparto besos recogiendo el fulgor del reflejo de la luna. Es algo tan irracional que, por un chispazo de alma en unos ojos, desee retratarte así para siempre en la memoria, con ese gesto seductor que haces aceptando el roce de mi mano. Mientras mi caricia acoge una lágrima, que se desliza en tu suave y pálida mejilla, cierras los ojos y tus labios se transforman en una sonrisa perfecta. Y la melodía, ya en tu cuerpo, se transmite a las manos que buscan, azarosas, espasmos de placer en cada palmo rendido de tu piel.


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