12/5/09

Míster Broker Botellín


¡Qué paz al mirar cómo mueve el viento las hojas de los árboles, que vista más apacible, qué crepúsculo! Hace fresquete pero mirando a través de la ventana abierta del Habanilla también se siente el gustito de estar en el refugio, a salvo. ‘Bueno, bueno, bueno. Y hoy ha hecho un día de otoño’-comenta cuando la ola climática desborda sus pensamientos. Siempre entra en situación hablando del tiempo, pero es una aproximación hecha con emoción. En realidad, dice muchas cosas de parte meteorológico pero también las aliña con cosas suyas. Si se sabe leer entre líneas los vericuetos que toma el análisis del clima actual son forjados por su estado de ánimo. Evidentemente hoy le ha hecho un día de otoño porque estaba melancólico y mientras paseaba ha ignorado los guiños que le hacía el sol caliente entre las nubes, no ha sentido su placentero reflejo sobre los hombros porque le han soliviantado las intermitentes rachas de viento de poniente. Cuando el tema tiempo pierde fuelle se queda taciturno, a la espera de que la otra persona tome las riendas de la conversación. Tímidamente ofrece el gancho de sus oídos pendientes y su mirada fija porque todo lo que le interesa es que haya buen rollo y entendimiento. Y cuando la víctima se debate en la telaraña de los obstáculos personales se vuelve a emocionar porque le estás tocando el tema de la crisis económica y eso lo domina a la perfección. Ahí ya tiene carrete para soltar y no hay debate, hay monólogo, pues para eso se ha tragado todo noticiario o programa de televisión con apetito voraz. En su sofá, alarmado, ha presenciado la decadencia del mundo. Y para sobrevivirlo ha convertido el sufrimiento por la incertidumbre en una emoción fuerte que le ha enganchado. Pero han llegado las cuitas templadas de mayo y el tío tiene la solución, allí mismo, en la esquina tabernera de siempre a la caída de la jornada laboral. Habla como un experto ponente con un jersey roído, botellín en una mano y pitillo en la otra. Y luego por las mañanas lo ves en una mesita del café Hércules con los periódicos color salmón ¿Qué nos podrá recomendar si le preguntamos por la Bolsa? Lee palabras de un texto pero a la vez es capaz de pensar. Y lo que piensa, fundamentalmente, es que le gustaría tener más valor para engatusar a una beldad que le hiciera ponerse colorado y no saber qué decir. Se conformaría con el lenguaje gutural de los monos siempre que hubiese comunicación por roce. Como todos, sólo desea jugar hablando de cosas bobas que le despierten las mariposas de la barriga…
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