14/4/12
Arde Roma
Aprendizaje, sí, qué poca gente lleva esta norma como motivación para atravesar el transcurso de los días. Pero digo aprendizaje como asunción de lo que uno es, de lo que significa para el mundo y viceversa, como función clarificadora de hacia donde vamos pero hacia donde desearíamos dirigirnos. Queremos recibir y que poco damos. Cuánto orgullo egocéntrico cuando uno se encierra en sí mismo convenciéndonos de que no necesitamos a nadie. Nos tumbamos en un triclinio y con mirada desconfiada observamos cómo arde Roma mientras hay quien lucha por dejar huella o por ser marcado. Con esta costumbre lo más fácil es quedarse en la observación de la superficie externa, la adoración de la piel y las formas como pasatiempo artístico, como desarrollo del placer individual. Mientras disfrutamos desgranando un racimo de uvas para sentir como explotan en el paladar acariciamos un conformismo con un sabor de dulzura amarga. Arde Roma pero con una palmadita en la espalda trasciende cualquier inquietud. La hipocresía institucionalizada en las relaciones sociales nos ha llevado a una posición de mero espectador porque hay tanto juego sin sentido que para qué vamos a perder el tiempo. Que se esfuercen ellos en mantener una sonrisa hasta que se les desencaje la mandíbula. Porque este vacío que llevamos a dentro probablemente no se desvanecerá. Si se quiere entrar dos centímetros más adentro porqué respetamos con tanta veneración el derecho inalienable a la privacidad, el enroque de los círculos cerrados. Así es fácil conformarse con querer saborear sólo la carne. Esquivando que te usen como se usan calcetines, evitando que te humillen tus aspiraciones de comunión o de amor aplastándolas con cadenas de favores o con intereses espúreos. Pero sabes que afuera se está decidiendo algo importante y no se puede seguir de este tenor, todo parece derrumbarse pasto de las llamas y como parace decisivo aflora tu vulnerabilidad y hay que alzar las reservas para que te toquen dentro, porque este es un mundo gélido a pesar de que lo corroe el fuego y hay que desprenderse del escalofrío que nos entra cuando nos sentimos solos. Antes de que sea tarde…
16/3/12
El capricho loco de adorar en secreto
Especialista en fijarse en quien está fuera de alcance, así no hay riesgo de quedar atrapado en la tela de araña ¿verdad cabrón? Y luego no paras de regodearte en el desconsuelo de que no encuentras amor porque la cruda realidad no te da más que la respuesta de lo que es viable y tus deseos van por otros vericuetos. Pero es que hay formas, gestos, rasgos que encienden la mecha sensible, que alimentan el capricho loco de adorar en secreto. Una debilidad que hay que ocultar a favor de la sostenibilidad del entorno pues a nadie le gusta quedar en ridículo. Puede que no se quiera alimentar egos pero también hay quien le sorprendería que pudiera despertar deseos tan intensos, tan irresistibles, que se sueña con la ejecución, pero en verdad seríamos dioses si se pudiera conseguir probar todo lo que se antoja, seríamos héroes si pudiéramos convertir cada capricho en sentimiento perdurable. No todo el mundo puede resolver el balanceo de la duda apostando por jugar aun sabiendas de que hay un millón de posibilidades de perder, aun sabiendo que se pueda caer en una inútil ilusión que te arrastrará gracias a unas pocas atenciones. Hay quien se ilusiona por lo poco que te ofrezcan en ese camino de la ensoñación, quien sabe si dicha atención se despliega solo por educación. Los que nos prosperan mientras que la verdad sale a la luz consumen lentamente en privado esas intenciones oscuras mostrando cordialidad hasta que el brillo en los ojos les traiciona, y antes que descubrir la vibración por la que se mueven prefieren batirse en retirada. Pero claro ¿es mejor vivir en secreto el proceso de capricho hasta la desilusión o es una pérdida de tiempo?¿Se asienta sobre bases sólidas los descartes proporcionados por gestos triviales de distanciamiento? Cualquier confidente sincero diría que es gozo frustrante disfrutar sin saber que posibilidades son reales o construcciones artificiales pero qué alma soñadora no cae en tales embrujos, cuánto corazones solitarios pueden privarse de esas inercias…
3/3/12
Esta contagiosa alarma...
Todo los descubrimientos interesantes se hayan dentro de uno mismo, las reparaciones gratificantes, casi estoy convencido que las únicas posibles, en nuestro ático profundo porque del mundo poco se puede sacar, quizás mucha desesperanza. Sumergirse en la contagiosa alarma imperante es inevitable, nada más hay que leer el periódico o sondear la opinión. Parece que no hay peor esclavitud que ser ciudadano hoy en día, nada más hay que echar un vistazo para ver lo horrible que puede llegar a ser la sociedad. El poco espacio que queda para la liberación, para encontrar breves suspiros de felicidad, parece que cada vez es más cuestión de intimidad. En la cosa pública nos han conducido a un estado de shock para vaciarnos de contenido porque no convienen las hordas de ideas sino el control y la represión. Crece el tufillo de una esclavitud renovada. Mucho tenemos que decir de lo que aporta cada uno pero esta manta de escepticismo que ha caído sobre nosotros, este velo sobre los ojos, es resultado de mucho esfuerzo de las esferas dominantes por su miedo a la libre expresión, como freno a la revolución de la mayoría, al sobreseimiento de los prejuicios. Es la compensación al trabajo personal de cada uno, de cada conciencia, en la búsqueda de la liberación y del bienestar. Ha sido un largo viaje desde la conciencia colectiva y la lucha de los derechos civiles y de igualdad hasta el neoliberalismo y el capitalismo salvaje como única opción. En cualquier caso, mientras este tsunami siga dirimiendo que dejará en pie, la lucha individual continuará, aunque sólo sea para que nos dejen disfrutar del encuentro con nuestro propio placer y de los pocos sorbos de bienestar que podamos conseguir. Y que nos acusen de hedonismo…
23/1/12
Comparto sueño de extraña ambigüedad
Sueño mañanero en los que me veo retozando con una mujer madura, es extraño a estas alturas. Sobre un colchón en el suelo, con una copa de vino blanco, roces, magreos, besos, lamidas de pezones, masajes en los labios. Una especie de demostración de cariño derivada hacia el juego sexual en una fiesta de esas que se prolongan en una casa extraña tras la movida nocturna. Nada parecido al sexo duro y rápido que resuelvo con otras personas. Algunas veces pienso que algo así, más taimado, relajado y gradual me excitaría mejor que los arrojos en los que desemboca la pasión desmedida de las explosiones químicas, que son más mentales que epidérmicas. Lo más raro es que todo se desarrolla en presencia de amigos, mientras que otros departen yo profundizo reliado entre abrazos y sábanas escenificando un cariño sexual en público que es más femenino que la arrobada camaradería que practico a trompicones, más privada, más secreta, que desahoga pero que no calienta con una llama tenue porque son explosiones calmantes que relajan los nervios. Pero, sin embargo, estas otras están rellenas de ternura porque se sirven los sueños de los recuerdos y éstos fueron marcados por una mujer que compartió muchas risas, abrazos y arrumacos de sofá en reuniones en que las que de la multitud me aislaba…
16/1/12
El tesoro de la profundidad
Estando fuera de cualquier círculo hay veces que se quiere llegar al centro del universo, siendo éste una estrecha intimidad, aunque fuese simplemente una hora de conexión con otro cuerpo, otro sentir que converge en dos latidos cercanos. Nada parecido a las dimensiones extraordinarias de un cosmos sino a un universo particular paralelo, aunque es como descubrir si hay vida en una galaxia muy lejana, un encuentro en la tercera fase. Y descubre uno que no hay soledad diferente a la tuya por mucho que te hayas creído especial y único. Tocar tierra en otro continente y descubrir otros pobladores, otros buscadores del cáliz del encuentro, es toda una aventura y más allá de la sorpresa del contacto superficial puede provocar una chispa en el conocimiento, una expansión del núcleo de la curiosidad. No obstante, pese a la novedad, se reafirma el convencimiento de que no hay mayor oportunidad de ampliar el universo personal que con alguien que te acompañe en el camino. Por eso, por las historias vividas en el pasado y por los recuerdos que quedan enganchados a la memoria, lo que no se deja de buscar en la isla es el tesoro del compromiso, por mucho que uno quiera confirmarse como independiente en tu república bananera…
9/1/12
De cómo me crujía el cuello y empecé a sospechar
Hay un punto en que llega la lucidez, generalmente puede ser duro pero revelador. Sí, pues durante mucho tiempo el mecanismo de control parecía garantizado y de pronto se descubre que hay algunas cosas en las que uno se deja arrastrar. Por hacer un juego de palabras se podría decir que uno se deja arrostrar, qué bonita palabra que ha caído de la memoria, en algún sitio le he leído pero no recuerdo qué significa. Lo he de buscar pero lo que sí significa es que sirve de algo leer. Se había llegado a pensar si servía leer como catalizador del conocimiento, para ampliar la cultura no todo es estudiar y retener. En el caldo de cultivo algo queda y la esperanza dicta que en el futuro servirá haber leído tantos libros. No se partirá de cero a la hora de enfrentarse en la vida, en la duda de que si faltan habilidades pueda el espanto de la ruina dejarnos desolados, como cualquier mendigo, certificando los peores temores de que durante mucho tiempo no se haya sido un incansable trabajador, de cualquier cosa, por el sudor de la frente en sí mismo. Decía, por retomar las riendas, que gracias a un toque externo de pronto uno se da cuenta de que se ha dejado arrastrar en una rutina y creyendo que se tenía todo controlado aparece la sospecha de que un vicio más nos atenaza, y es cuando se sospecha que una energía consolidada no tiene salida y empieza a palpitarte el ojo por las vueltas sin sentido que conlleva la ignorancia. Cruje el cuello de estar absorto delante del ordenador y esto es un síntoma que acerca a la sospecha, la terrible sospecha de pensar que por mucho que no patee las calles, de pensar que había dejado de buscar, esa irresoluble incógnita de buscarse a uno mismo en la calle no nos ha abandonado. No hay descanso en la búsqueda a través del reflejo del prójimo. Con una cerveza y un cigarro en la mano o sentado frente al ordenador, da igual, persiste el impulso. No se puede poner coto a la curiosidad, de ahí los dolores de cuello. La tensión nerviosa contenida salía por los poros a pesar de la resistencia y aún así no me marchité, y entonces ¿Dónde estaban los puntos de descarga? Uno de ellos por lo que veo estaba en las letras y palabras escritas, en las frases y libros leídos. Aunque no parece suficiente es relevante que escriba y me desahogue, es relevante que lea y que me mueva a pesar de estar sentado. La cuerda está tensada quizás porque los propósitos han sido tan ambiciosos que a veces no se ve la delgada línea roja que separa una relativa normalidad de la alarma del peligro. Hubo tanta calle sin respuesta que me senté a leer y a buscar en el ciberespacio y quizás no pude tampoco despejar ciertas dudas. Pero lo cierto es que la esperanza no menguó, la sigo atesorando. Por eso la duda no vence, sigue sin derrotarme porque sigo pensando que hay que relativizarlo todo y que vendrán tiempos mejores seguro. Habrá que reciclarse pero cómo, esa es la cuestión. Tiempo hay para averiguarlo aunque exista la amenaza en el horizonte de perderse de nuevo…
10/12/11
Sueños intensos
Me salen intensos los sueños porque hago lo que me da la gana, meto a quien me da la gana, aunque hay presencias que se cuelan sin permiso, no importa, de cualquier manera no son desagradables. Cómo va a serlas si son caprichosas y me acompañan en aventuras en espacios reciclados, iluminados por fragmentos que han quedado marcados en la memoria. Caprichosa es la composición y si hay un denominador común es que parece guiada por el deseo, compañía, mudanzas, caminatas, personas rescatadas del pasado, campos, calles, encrucijadas. Si voy avanzando y progresando es en esos sueños mañaneros, en semiinconsciencia, que se producen antes de que plante el pie izquierdo en el frío suelo de esta habitación que me cobija, luego aquí todo se debate en bucles, en intentar rebobinar la cinta de lo dulcemente acariciado entre las sábanas, de ese escenario en penumbras de ocurrencias poco definidas. Cuando me despierto llego a pensar que tengo un imán poderoso adosado a los huesos, una resistencia eléctrica al movimiento, un artefacto que congela estados de conciencia pero también esto es una ensoñación por que el tiempo pasa irremediablemente, modificando levemente todo…
Todo parece atenuado, algunos excesos controlados pero al precio de calibrar todo. De acuerdo que esto no podría ser una anarquía pero la maldita amenaza de quedarse gris a veces desespera. Siempre queremos que nos vean importantes, como nos consideramos y no nos ven ni media, hay que demostrar mucho para conquistar y mucho más para tener un buen rato de sexo con amor, qué caro parece. Maldito aburrimiento, puta rutina la de medirlo todo en vez de abandonarse en los brazos de alguien. Y es que siempre me encuentro preguntándome ¿Y si me pierdo? Quizás por eso sueño con frecuencia que salgo de casa y cuando quiero volver no encuentro camino conocido ¿Sigue paralizándome el miedo?¿Y por qué, cuando he recorrido antros, calles oscuras con negros gángsteres calentándose al fuego de un bidón y gritándole a mi sombra? Eran otros tiempos podría responder, estaría engañado por una fortaleza que hoy parpadea, obsesionado por una búsqueda, ciego a ratos por un impulso. ¿Y entonces qué se está apagando? No encuentro explicación pues tampoco fui escarmentado por sustos mayores, cuando algo pasaba en mi entorno lo ignoraba con tanta pasión que los peligros se diluían a mis espaldas y después, en sueños, todo lo transformaba en un delicioso colofón surrealista...
Todo parece atenuado, algunos excesos controlados pero al precio de calibrar todo. De acuerdo que esto no podría ser una anarquía pero la maldita amenaza de quedarse gris a veces desespera. Siempre queremos que nos vean importantes, como nos consideramos y no nos ven ni media, hay que demostrar mucho para conquistar y mucho más para tener un buen rato de sexo con amor, qué caro parece. Maldito aburrimiento, puta rutina la de medirlo todo en vez de abandonarse en los brazos de alguien. Y es que siempre me encuentro preguntándome ¿Y si me pierdo? Quizás por eso sueño con frecuencia que salgo de casa y cuando quiero volver no encuentro camino conocido ¿Sigue paralizándome el miedo?¿Y por qué, cuando he recorrido antros, calles oscuras con negros gángsteres calentándose al fuego de un bidón y gritándole a mi sombra? Eran otros tiempos podría responder, estaría engañado por una fortaleza que hoy parpadea, obsesionado por una búsqueda, ciego a ratos por un impulso. ¿Y entonces qué se está apagando? No encuentro explicación pues tampoco fui escarmentado por sustos mayores, cuando algo pasaba en mi entorno lo ignoraba con tanta pasión que los peligros se diluían a mis espaldas y después, en sueños, todo lo transformaba en un delicioso colofón surrealista...
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