9/3/15

MANDALAS Y HURACANES

Tengo que evolucionar porque no hay más remedio pero también porque quiero volar, siempre lo he querido, como esos pájaros que envidio cuando en realidad son más vulnerables pero vuelan. Quisiera agarrarme al sentido espiritual de las cosas, al sentido de la belleza, aunque duren las cosas bellas tan poco éstas se van reciclando como un mándala, precioso como efímero, representaciones espirituales del macrocosmos y el microcosmos que no dejan de girar. La perspectiva de cambio que todos tenemos quizás sean mándalas que puedan convertirse en huracanes, que absorban todo por su ojo, que es tan bello como diabólico, destructor y creador a la vez, pero son los dos lados de la belleza como la vida misma. Con las dos fuerzas revolucionadoras hay que lidiar, sin temor al cambio… 


Los cambios son un tsunami de emociones contrapuestas, vienen amarrados buenos y malos, una cosa conlleva la otra ¿cómo tomárselo? Hay veces que los cambios te hacen evolucionar pero parece que llevan aparejados su lado más temido. ¿Pero evolución es remover en la herida para que sane o ignorarla que ya el tiempo se encargará de cicatrizar? Sé que la evolución conlleva dolor, ahora lo sé… pero merece la pena porque todos queremos ser mejor persona. No queremos hacer daño, queremos ser justos, por eso es necesario evolucionar pese a quien le pese, tristemente porque necesitamos un cambio.



2/3/15

BANDERILLAS

Con nocturnidad y alevosía nos besamos apasionadamente en el rincón de una oscura taberna, entre chatos de vinos y banderillas. Su boca tenía un delicioso sabor amargo, de otra forma no hubiera descubierto la intensidad de la explosión de las banderillas al morderlas. Siempre me había negado a probarlas por lo fuerte que olían a vinagre, pero en tus labios era miel. Las probé porque te encantaban. 

En esos momentos en los que te besaba a escondidas, en el recipiente de tu boca todo se matizaba y se volvía dulce, y se me pasaba por la cabeza que formábamos una deliciosa banderilla, de diferentes colores pero de sabores fuertes, formando una unidad que diluía la singularidad de cada uno de nosotros. Un breve momento eterno para sentirse inseparables, como un sueño la sensación de armonía de aquellos besos…inolvidable.

18/2/15

EL SANTO RENACIDO

Andaba saturado de tanto mensaje presionándome para amar cuando me di cuenta de que lo que me estaba exigiendo era el compromiso, que amar era otra cosa que se podía perseguir sin perder la libertad, que era lo que más miedo me daba. El amor aparecía entonces mezclado con otras aspiraciones de libre expresión. Es más me convenía ganar espacio repartiendo amor a diestro y siniestro en vez de tanta exclusividad. ¿Pero cómo? Con tantas fuerzas imprevistas para mi ‘santo renacido’ no era fácil. Porque me veía santo como todos nos vemos pero me sentía de mil diferentes maneras, algunas poco apropiadas. Todavía no sospechaba que pudiera ser lo normal sentirme irascible, rencoroso, envidioso, todas esas cosas que odiaba porque creía que me alejaban de la buena persona que debía ser. Buen hijo, buen hermano, buen amigo, buen amante… 
Sigo teniendo presente el sentido del deber, muy poderoso, pero a veces creo que la libertad comienza al ser un poco egoísta, aunque sea difícil confesar que perseguir el interés propio sea lo mejor. No sé por qué puede haber una sanción moral en mis registros o un temor a que el karma se me vuelva en contra. Si no me ha dado resultado, si no ha sido satisfactorio para mis ambiciones emocionales (aquellos astros celestes) quizás tendría que haber sido más egoísta. Pero es entonces cuando pienso que ‘qué mas da’, lo pasado es pasado y ya pasó e independientemente de cómo lo haya vivido soy como soy, parto desde este punto, de las sensaciones del ahora como guía.
Puede que así me coja a traición ese embrujo que es el amor, porque ese impulso, que pueda ser equivocado o erróneo, no será juzgado hasta que sea pasado y entonces poco podré hacer porque el pasado parece como arcilla cocida, o lo rompes o no cambia, imposible de moldear, duro como un recuerdo aunque quiera intentarlo ¿Y entonces qué? Nada que se pueda hacer ahora desde las letras, solo la predisposición a que mi corazón meta la pata cuantas veces sea…

12/2/15

Sin prejuicios

Del rollo del pensamiento cotidiano salvar la música de fondo, cometer pecado si algo queda del temor al castigo, al odioso arrepentimiento. Antes de que te digan “ya te lo dije” las frutas caerán maduras y las tomarás en tu mano y viendo lo que has conseguido comprenderás que, bueno o malo, aquello es tuyo. Éxito o fracaso, orgullo o vergüenza de tu familia, da igual, serán como tus hijos, y más tuyos serán cuanto más te liberes de temer los prejuicios.

¿Casualidad?

Si el azar se reivindicase, como lo hace de vez en cuando, lo que sucediera fuera de lo común podría traer consigo alguna pequeña sorpresa, algo inesperado que rememorar al final del día, cuando pongo los pies sobre la mesa después de cenar y busco un suspiro con el análisis rápido de lo que he vivido. 

Si la fortuna se cruza en mi camino un abanico de hechos placenteros podrá desplegarse, entre los fotogramas de la pantalla del televisor, que me hará perder el hilo de los argumentos, devorados por la imaginación. Las caricias, los calambres en la piel, la vibración del reflejo de la luna en mi alma, serían unos buenos elementos para conquistar el pensamiento postrero del día.

6/2/15

¡Click!

Sí, quizás el amor pudiese aparecer con un envoltorio diferente a la conocida explosión de hormonas de la pasión o del cada vez menos acertado flechazo. La educación que recibí me había enseñado que las condiciones de entrega eran: primero la seguridad, después la comprensión y después la absoluta rendición a la buena fe del donante de corazón.

Cuando tenía veintitantos sólo pensaba en el enamoramiento como paso previo para formar una pareja pero todo ese cuento se malgastó en platonismos y por la mala puntería de cupido. Después de varios jarros de agua fría sabía que nada llegaría con tal intensidad pero a buen seguro me sentaría a esperar en un cómodo sofá, cantando canciones y cepillándome el pelo a la espera de que un click despertara la sabiduría, la iluminación…

5/2/15

¡Qué frío!

Besarnos el cuerpo, cada centímetro de piel, mientras las estructuras se derrumban. Jugar sin prisas porque estremece profundamente mejor que el desahogo rápido. Dios que frío alrededor y qué poco importa mientras que seas mi tabla de salvación. 

Bajo luces veladas o enérgicas de neón, bajo la plateada fulguración de un manto de estrellas o del haz de luna, limar cada filamento de las lenguas húmedas. Conjugar timidez con el más absoluto de los descaros porque no me juzgas con la mirada, tan sólo me dibujas con el tacto. 

Volver a mirar el crepúsculo, cuatro ojos valen más que dos para encontrar la inspiración. Desde este frío crear con las púrpuras nubes un palacio, llenarlo de energía que haga renacer con fuerza la imaginación. Translúcidas se hacen las formas de ver la vida cuando hay comunicación, se colorean fiestas de cualquier hecho anodino, se fruncen las palabras en el tejido luminoso de tu piel…