29/10/08

¿Por qué no te callas?

¡Coño, mecagoentoputa, ya me siento resfriado! Y es que con el bajón de diez grados que hemos tenido de un día para otro lo extraño es pasar el trámite sin moquera. Mi madre no para de decir que esto es el cambio climático, que no se había visto un tiempo así nunca, pero vamos lo mismo le diría mamá diplodocus a su hijito en la Era glacial. No hay que ser catastrofista porque el cambio climático no existe, según quiere dar a entender el ex presidente José María Aznar, sí, ese señor con pelazo que hace dos mil abdominales al día y que no nos deja olvidarnos de él y de su ominosa etapa como presidente de este país. Lo quiero enterrar en el olvido, eso sí, poniéndole en la lápida que siempre será un ultrafacha. El ultrafacha que puso los pies encima de la mesita de la casa de campo de George Bush (otro que tal anda del que sólo diré que es lo peor que le ha pasado al planeta desde que nació Hitler, por si lo quiere leer la CIA), que puso a España en el punto de mira en aquella vergonzosa foto de las Azores. Sí, este sujeto que pensaba que hablar en inglés era poner acento mejicano dice que el cambio climático es un mito y que la comunidad internacional debe prestar más atención a otros asuntos más importantes que “el aumento en unos grados de la temperatura global” (El País, 19/09/08) Pues no será que mi epidermis me engaña y que ayer mismo iba en mangas de camiseta pensando ‘joder, estamos terminando octubre’ y que en sólo veinticuatro horas he tenido que desenpolvar los jerseys. Y de pronto se tiene que poner uno las polainas porque entra más frío al ver los reporteros haciendo su hipertípica entrada de invierno, rodeados del blanco idílico navideño. Aznar, que ya te puedes ir a Baqueira a esquiar y callar un poco la boquita que no te necesitamos, ni Rajoy quiere verte, pelmazo. De este invierno prematuro sólo cabe esperar que alguien ponga la casa con chimenea que yo pondré el ponche y me quitaré la ropa para que se me ponga la piel de gallina y enseñar los claroscuros que hacen ya mis músculos. Te haré Pilates sobre la alfombra ¡Se aceptan proposiciones!
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